martes, 3 de noviembre de 2026

Bases para una política industrial en la región Sur-Sureste de México

 

 

[Capítulo 1 del documento denominado “Desarrollo industrial que genere empleos de calidad para la población de la región”, que forma parte de la serie “Misiones para el desarrollo integral de la región Sur Sureste de México”, septiembre 2022]

 

Probablemente ningún otro país en el mundo  presenta un contraste

más acentuado entre el éxito externo y el fracaso interno.

Dani Rodrik, “Mexico’s Growth Problem”, noviembre 13, 2014.[1]

 

Al igual que Voldemort (el innombrable), la política que no debía ser nombrada (la industrial) ha resurgido[2]. Pero a diferencia de éste, no será derrotada en esta ocasión por Harry Potter.[3] [4]

 

Quizás el Premio Nobel de Economía 1992, Gary Becker, nunca se percató del enorme daño que causó a países emergentes como México (que le hicieron caso), cuando expresó en 1985 la frase que realmente lo hizo famoso: “The best industrial policy is none at all.”[5]

 

México dejó de tener una política industrial[6], como estrategia integral de desarrollo, después de 1982[7]. Y se alineó al catecismo neoliberal expresado en el Consenso de Washington. De este modo, y a pesar del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN, ahora T-MEC), la tasa de crecimiento anual promedio del PIB del país en los últimos 6 sexenios ha sido de 2.2%, y continuará siendo muy baja al término de esta administración federal.

 

El TLCAN convirtió a México en una potencia manufacturera integrada al mercado de Estados Unidos. El comercio exterior del país como proporción del PIB pasó de alrededor del 30% antes del tratado a casi el 80% en 2020. Hoy México es uno de los países más abiertos del mundo.

 


Antes del tratado, el comercio exterior de México con Estados Unidos rondaba los 90 mil millones de dólares, ahora llega a un billón de dólares anuales; esto es, once veces más. Sin embargo, de acuerdo con la investigación realizada por la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), para el año de 2018,[8] el valor agregado extranjero (VAE) en las exportaciones brutas de México ha sido el más alto de entre los países miembros. El VAE tuvo una tendencia creciente y representó en ese año el 35.9% de las exportaciones brutas totales del país, el 45% de las exportaciones manufactureras, y porcentajes mayores en varias industrias específicas:

 

  • 63.5%, en tecnologías de información y comunicación (TICs) y electrónica
  • 46.1%, en productos fabricados de metal
  • 45%, en equipo eléctrico
  • 44%, en vehículos de motor
  • 42%, en químicos
  • 40%, en madera, papel e impresión.

 


Cabe mencionar la participación de los servicios en las exportaciones brutas, con el 45.4% del valor total en 2018. Los servicios extranjeros representaron el 15% del valor total de las exportaciones. En las manufacturas, los servicios aportaron el 36.8% del valor de las exportaciones, de los cuales, poco más de la mitad correspondió a servicios extranjeros. En la gráfica siguiente se muestra la situación de industrias específicas para los años 2008 y 2018, de los servicios domésticos de distribución (más de la mitad de los servicios totales), de otros servicios domésticos y de los servicios extranjeros.

 


Esto significa que exportamos mucho como país, pero gran parte de ello no lo producimos internamente, sino que lo importamos primero como insumo o producto intermedio, y luego lo reexportamos con algún proceso como producto final o intermedio.

 

Por eso, la exportación no ha sido el motor de crecimiento que necesita el país. Otros países, en contraste, han hecho de la reducción del valor agregado extranjero (o sea, el aumento en el valor agregado local) un objetivo central de sus políticas industriales, como ha sido el caso de Corea del Sur[9]. Un resultado de exportar con un alto valor agregado extranjero es que la acumulación de reservas internacionales es reducida, y constituye de hecho una limitante para lograr un crecimiento acelerado. Tradicionalmente, la insuficiencia de divisas ha sido un freno al crecimiento económico de México. Antes, porque el sector primario no generaba suficientes exportaciones para financiar la demanda de divisas del sector manufacturero que, en el modelo de sustitución de importaciones, no exportaba. Ahora, el sector manufacturero es un importante exportador, pero también un importador relevante de insumos y productos intermedios. Su generación neta de divisas es pequeña.

 


Comparativamente, la India exporta un 20% más que México y tiene el triple de reservas internacionales; Corea del Sur exporta casi 50% más que México y tiene más del doble de reservas internacionales; y Brasil, exporta un 40% menos que México, pero tiene 1.5 veces las reservas internacionales de nuestro país.

 

De este modo, aumentar el contenido nacional en las exportaciones contribuiría a lograr un mayor crecimiento económico, y también a elevar las reservas internacionales del país, para que no se vuelvan una limitante al crecimiento sostenido. Promover el desarrollo de cadenas de valor locales asociadas a las empresas exportadoras, en industrias como la electrónica y de TICs, la automotriz, la química y la de madera, papel e impresión, es una prioridad de la política industrial que se propone y podría generar oportunidades para la región Sur Sureste[10]. También habría que considerar la conveniencia de negociar en forma distinta el arribo de empresas extranjeras en función del nearshoring, para no repetir el esquema de enclave maquilador que ha prevalecido en la frontera norte. De hecho, antes del TLCAN, el PIB per cápita de México era superior al de Corea del Sur y países como Polonia y Rumania (que ingresaron a la Unión Europea en este siglo), Chile y Malasia. Sin embargo, para 2020 todos rebasaban ya por mucho a nuestro país.

 


Y en términos de su relación con Estados Unidos, el PIB per cápita de México como proporción del PIB per cápita de Estados Unidos es menor al que tenía antes del tratado comercial y su tendencia es decreciente. Pasó del 38% a principios de los 1990’s a menos del 30% en el 2021. Así, mientras países como Corea del Sur ya han alcanzado el nivel de ingreso per cápita alto, semejante a los países avanzados, y Chile y Malasia se están acercando a lograrlo, México ha permanecido estancado durante las últimas tres décadas.

 


 

A pesar de estos resultados, no se comparte la idea de que haber asociado el futuro económico de México a Norteamérica al haber firmado el TLCAN fue un error. Todo lo contrario, fue una decisión estratégica de la mayor importancia[11], que sin embargo no se aprovechó cabalmente. Por la pandemia y el conflicto tecnológico-comercial de Estados Unidos con China, se ha abierto la ventana de oportunidad del nearshoring, de enorme potencial, para reconstruir cadenas globales de valor vulnerables y transformarlas en cadenas de valor regionales[12]. Ahora corresponde destilar las lecciones del periodo pasado y actuar en conciencia plena en los años por venir.

 

En el cuadro siguiente se muestran algunos de los productos que importa Estados Unidos en montos muy elevados, que ahora son materia de la nueva política industrial del gobierno del presidente Biden, por considerarlos vulnerables. Destacan los semiconductores, equipos de cómputo y teléfonos celulares, que en un 65 a 85% son importados de China y el Sudeste Asiático. Sólo poco más del 30% del equipo médico que importa Estados Unidos proviene de Asia.

 

Participación de México, China y el Sudeste Asiático en importaciones de Estados Unidos, 2020

Producto (por categoría de uso final)

Monto (millones USD) 2020

TMCA 2011-2020

México

China

Sudeste Asiático

Participación

TMCA

Participa-ción

TMCA

Participa-ción

TMCA

Accesorios de computadora

56,748

0.4%

5.0%

4.7%

29.8%

-5.3%

54.9%

7.6%

Semiconductores

58,531

4.9%

4.7%

10.7%

6.0%

-5.9%

77.7%

11.4%

Teléfonos celulares

98,502

2.7%

4.9%

-3.9%

62.8%

4.8%

16.3%

-0.9%

Computadoras

89,319

3.6%

28.2%

7.7%

56.9%

0.8%

10.6%

19.1%

Equipo de Telecomunicaciones

58,849

2.2%

17.0%

1.1%

30.5%

0.4%

35.3%

6.8%

Pescados y mariscos

21,477

2.9%

2.9%

2.7%

7.6%

-5.2%

25.1%

-0.4%

Equipo médico

47,146

5.0%

18.2%

5.6%

15.6%

9.1%

15.1%

8.0%

Otros alimentos agrícolas

20,979

7.9%

6.7%

5.6%

3.6%

6.4%

23.9%

19.9%

Partes de vehículos

95,914

2.5%

44.3%

5.1%

11.1%

1.8%

13.4%

4.2%

Frutas y jugos congelados

20,355

6.4%

40.5%

11.4%

3.1%

-5.0%

6.0%

5.6%

Preparaciones farmacéuticas

162,828

6.6%

0.4%

2.4%

2.1%

7.5%

5.0%

8.1%

Vegetales

15,751

5.5%

51.9%

6.2%

3.5%

-0.4%

1.1%

7.6%

Productos cárnicos

12,541

5.6%

20.3%

11.0%

0.1%

-26.4%

0.1%

34.3%

SUMA

758,940

 

Mayor % en Asia

 

 

Mayor monto importaciones

 

 

Alimentos SSE

 

Alta participación México

 

 

Participación media México

 

 

 

México tiene una participación significativa en la importación de varios productos. Destacan los vegetales, partes de vehículos, frutas y jugos congelados, y computadoras.

 

Son las políticas que se han tomado y las que se han dejado de tomar, las causantes del rumbo que ha seguido el país. Cabe mencionar en particular dos medidas de política económica que han tenido gran impacto: el tipo de cambio y la inversión pública anual como porcentaje del PIB. La primera medida ha mantenido sobrevaluado al peso con respecto al dólar, prácticamente desde que inició el TLCAN hasta la fecha, como puede apreciarse en la siguiente gráfica.

 


Un peso fuerte encarece nuestras exportaciones y hace más baratas las importaciones. Por tanto, desalienta a las primeras y estimula a las segundas. También reduce la competitividad de la producción nacional para sustituir importaciones, y explica en parte que no se haya podido reducir el valor agregado extranjero en las exportaciones brutas totales. Este es un aspecto esencial de toda política industrial: desarrollar cadenas de valor locales que puedan sustituir con ventaja la mera proveeduría externa, en un proceso continuo de mejora (upgrading) de las empresas locales y extranjeras establecidas en México que participan de cadenas de valor globales/regionales.

 

El segundo indicador -la inversión pública- muestra la drástica caída que se ha registrado en el país, desde el nivel superior al 10% del PIB al inicio de los 1980’s hasta cerca del 2% en los últimos años. Incluso con el comportamiento de la inversión privada, la inversión total en formación bruta de capital fijo ha sido del orden de 22% del PIB en promedio, del inicio del TLCAN a la fecha.

 

Si consideramos la estimación de Klapinsky (2021) en el sentido de que alrededor de 15 puntos porcentuales se requieren solamente para restituir el capital fijo que ya cumplió su vida útil, la inversión nueva adicional que ha registrado México en las últimas décadas ha sido muy pequeña.

 

El alto crecimiento económico que han experimentado países como China, Corea y la India, está claramente asociado al nivel elevado de inversión en formación bruta de capital fijo que han sostenido en los últimos 30 años. China ha registrado una inversión de más de 35% del PIB en promedio anual, Corea la ha tenido en el orden de más de 30%, y la India se acerca al 30% promedio anual de 1990 a la fecha.

 

Una política industrial activa, con conducción gubernamental, es la herramienta primordial que han utilizado estos países para lograr el crecimiento que han registrado. Keun Lee (2019) se basó en el caso de Corea del Sur para proponer un conjunto de estrategias que pueden ayudar a los países emergentes (de ingreso per cápita medio y con aspiraciones de alcanzar un ingreso per cápita alto) a cerrar las brechas que los separan de los países avanzados. Por ser un ejemplo que puede aportar lecciones valiosas para México, lo comentaremos más adelante[13].

 


 


Cabe señalar que la tasa de crecimiento que debe perseguir como objetivo un país depende de la necesidad de generar empleos formales (decentes) para su población económicamente activa (PEA). Una economía que mantiene durante décadas a más de la mitad de su PEA en el empleo informal, como ha sido el caso de México, podría considerarse como una economía fallida.

 

Jaime Ros (2011) decía al respecto que “El subdesarrollo no tiene que ver con una falta de demanda efectiva, sino con un acervo de capital tan pequeño que es insuficiente para absorber a la totalidad de la fuerza de trabajo en actividades de alta productividad.”[14]

 

La falta de crecimiento económico del país ha repercutido con mayor fuerza en las entidades federativas más rezagadas (de menor PIB per cápita). José Casar (2020) revisó la inversión pública desde una óptica regional y encontró que ésta tiene una mayor participación en el PIB de las entidades federativas más atrasadas. Por ello, un aumento o disminución sostenidos de la inversión pública tendrá un efecto mayor en esas entidades que en las otras más avanzadas.

 

En términos de empleo, hay una estrecha correlación entre el nivel de PIB per cápita de las entidades federativas y su tasa de informalidad laboral, como se muestra en la gráfica siguiente.

 


Con datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), en el segundo trimestre de 2021, la región Sur Sureste registró una tasa de informalidad laboral del 68.5%, muy superior a la tasa nacional de 56.2%. Por entidad federativa, en el rango superior, Oaxaca alcanzó una ocupación informal del 79.4% de su población económicamente activa (PEA), mientras que, en el rango inferior, Quintana Roo registró una tasa de informalidad del 46.5%.

 

La precariedad laboral también se expresa en que 73.3% de la PEA de la región no tenía acceso a servicios de salud. Nuevamente, Oaxaca y Quintana Roo fueron los extremos, con 82.1% y 51.9% respectivamente. El 63.3% de la PEA regional percibió ingresos de hasta dos salarios mínimos.

 

Empleo en los estados de la región Sur Sureste de México, 2021

Ref

Estado

PEA Ocupada

Ingreso hasta 1 SM

Ingreso entre 1 y 2 SM

Ingreso hasta 2 SM

Sin acceso salud

Ocupación informal

En sector primario

1

Campeche

430,373

35.2%

33.5%

68.7%

69.3%

63.7%

19.0%

2

Chiapas

2,263,306

44.8%

23.6%

68.4%

81.0%

74.4%

35.5%

3

Guerrero

1,531,375

30.5%

28.5%

59.0%

77.5%

74.4%

25.6%

4

Oaxaca

1,844,235

36.5%

22.3%

58.8%

82.1%

79.4%

30.2%

5

Puebla

3,024,303

32.6%

31.3%

63.9%

74.7%

69.5%

19.8%

6

Quintana Roo

920,651

23.0%

36.7%

59.8%

51.9%

46.5%

5.8%

7

Tabasco

998,364

34.3%

32.6%

66.9%

64.9%

61.3%

17.7%

8

Veracruz

3,399,361

32.8%

30.1%

63.0%

72.0%

66.7%

23.7%

9

Yucatán

1,189,011

31.1%

32.6%

63.7%

64.4%

59.9%

9.5%

10

SUMA SSE

15,600,979

34.2%

29.1%

63.3%

73.3%

68.5%

23.0%

11

Nacional

55,242,748

25.8%

35.4%

61.2%

61.1%

56.2%

12.3%

FUENTE: Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), segundo trimestre 2021.

 

Una política de crecimiento económico a tasas más elevadas y con una orientación definida que requiere el país, debe dar prioridad a la región Sur Sureste. No sólo por el principio ético elemental de no dejar a nadie atrás, sino por el efecto positivo que tendría en el país en su conjunto.  Ros y Casar (2004) preveían que “Una política que creara las condiciones para aprovechar el potencial productivo del sur del país y para permitirle alcanzar el nivel medio de desarrollo que hoy tiene el resto de la República, generaría, por sí mismo, un impulso adicional de consideración al crecimiento del PIB.”

 

En el mismo sentido se ha pronunciado Dani Rodrik (agosto 2022) recientemente, cuando escribió sobre el nuevo paradigma que imagina para sustituir al neoliberalismo, y al cual denominó “productivismo”: Estudios sistemáticos recientes muestran que las políticas industriales que estimulan la inversión y la creación de empleos en las regiones rezagadas, han tenido resultados sorprendentemente buenos”.[15]

 

La situación actual de las entidades federativas que integran el Sur Sureste del país en cuanto a su PIB per cápita como proporción del PIB per cápita nacional, se presenta en el cuadro siguiente. Cabe destacar que cinco de las entidades federativas se considerarían rezagadas (75% o menos del PIB per cápita nacional) y cuatro en transición (entre 76% y 100% del PIB per cápita del país), conforme a la clasificación que utiliza la Unión Europea para la medición de sus regiones. Todas las entidades federativas retrocedieron en este indicador en 2020 con respecto al que tenían en 2010, menos Yucatán, que permaneció estancado. El rango de variación fue desde menos tres puntos porcentuales hasta menos 51 puntos porcentuales en el caso de Campeche.[16] También se estimó el PIB manufacturero per cápita, con el resultado de que siete de los nueve estados tuvieron una participación, con respecto al indicador nacional, menor al 75%[17]. Los otros dos se ubicaron en el rango en transición. En este caso, y dados los bajos niveles previos de 2010, cinco de las entidades federativas registraron aumentos en la participación de su PIB manufacturero per cápita con respecto al nacional. Destaca el aumento de 15 puntos porcentuales en el indicador de Tabasco, que refleja ya el efecto de la inversión en la refinería de Dos Bocas.

 

PIB total y manufacturero per cápita de las entidades federativas que integran la región Sur Sureste, como porcentaje del PIB total y manufacturero del país, sin incluir la minería petrolera

Entidad Federativa

PIB 2020

Variación con respecto a 2010 (en puntos porcentuales)

Total

Manufacturero

Total

Manufacturero

Chiapas

36%

16%

-9%

-1%

Oaxaca

47%

26%

-4%

+1%

Guerrero

50%

8%

-3%

+1%

Puebla

65%

90%

-3%

-8%

Veracruz

71%

65%

-3%

+3%

Tabasco

78%

78%

-10%

+15%

Campeche

85%

13%

-51%

0%

Yucatán

85%

73%

0%

+1%

Quintana Roo

96%

12%

-28%

-4%

FUENTE: Elaboración propia con base en INEGI, Cuentas Nacionales y Censos de Población y Vivienda.

 

De 2010 a 2020, todas las entidades federativas que integran el Sur Sureste redujeron su PIB per cápita como porcentaje del PIB nacional (salvo Yucatán que se quedó igual). Esto es, en vez de reducir la brecha con respecto al resto del país, la aumentaron.

 

En contraste, en el mismo periodo, once de trece países miembros de la Unión Europea, que son considerados rezagados por tener un PIB per cápita menor al 75% del PIB per cápita de la Unión Europea, lograron reducir la brecha. Un elemento clave para ello fue la canalización de recursos vía los fondos estructurales y de cohesión, que año con año se les asignaron a través de los diferentes programas multianuales que define cada siete años la Comisión Europea.

 

Así, por ejemplo, el país más rezagado, Bulgaria, tenía un PIB per cápita de 21.5% como porcentaje del PIB per cápita de la UE en 2010. Entre 2010 y 2020, recibió recursos anuales equivalentes al 3.5% de su PIB, y logró aumentar su PIB per cápita como porcentaje del PIB per cápita comunitario a 26%.

 

Países miembros de la Unión Europea

% del PIB per cápita promedio de la Unión Europea

Dif 2020-2010 en puntos porcentuales

2010

2020

Bulgaria

21.5%

26.0%

4%

Rumania

26.1%

34.9%

9%

Croacia

39.9%

41.0%

1%

Hungría

38.7%

46.2%

8%

Polonia

37.2%

47.1%

10%

Letonia

37.3%

50.0%

13%

Lituania

38.0%

55.0%

17%

República Eslovaca

49.5%

55.7%

6%

Grecia

73.9%

56.3%

-18%

República Checa

56.6%

61.2%

5%

Estonia

50.0%

63.7%

14%

Portugal

67.4%

64.2%

-3%

Eslovenia

70.6%

73.9%

3%

España

88.0%

80.4%

-8%

Italia

109.8%

94.5%

-15%

Unión Europea

100%

100.0%

0%

Francia

122.1%

115.4%

-7%

Bélgica

136.2%

128.9%

-7%

Alemania

129.3%

133.1%

4%

Reino Unido

144.8%

134.9%

-10%

Austria

148.4%

140.7%

-8%

Finlandia

149.2%

144.4%

-5%

Países Bajos

152.0%

149.5%

-3%

Suecia

165.7%

166.5%

1%

Dinamarca

175.3%

181.3%

6%

Irlanda

157.3%

253.4%

96%

Luxemburgo

338.7%

326.5%

-12%

FUENTE: Elaboración propia con base en Indicadores del Desarrollo Mundial, Banco Mundial, 2021.

 

Es por ello que uno de los componentes de la estructura institucional regional que se propone para el desarrollo industrial del Sur Sureste consiste en un Fondo de Cohesión en México para apoyar a las entidades federativas rezagadas, de manera que puedan cerrar la brecha con respecto al resto del país.[18]

 

Las prioridades que podrían ser financiadas se desprenderían de la política industrial integral que se propone para el Sur Sureste. Como se mencionó antes, aquí se considera política industrial a todo esfuerzo encaminado al cambio estructural de la economía para acelerar el crecimiento. Un elemento central será el desarrollo de capacidades, que habilite a los trabajadores a desempeñar tareas cada vez más sofisticadas, de manera que, a través de su interacción, y con la participación de centros generadores de conocimiento (universidades, tecnológicos, unidades de investigación y desarrollo (I&D), empresas de servicios intensivas en conocimientos, agencias internacionales de desarrollo), se fortalezca la capacidad de innovación de las empresas, en sus distintas modalidades[19], se aumente la productividad y se acelere el crecimiento.

 

El ámbito industrial también incluye las cadenas de valor de productos y servicios que inciden en el cambio de la estructura económica, por lo que no sólo la industria manufacturera es elegible. También lo son: la industria minera, la industria del transporte, la industria turística, las industrias pesquera y forestal, la industria del software y las TICs, la agroindustria, entre otras.

 

Hasta aquí podríamos concluir de lo anterior que se necesita crecer a través de políticas industriales que den dirección y congruencia a una inversión pública y privada de mayor magnitud y en forma continuada, para desarrollar las capacidades internas de innovación que nos permitan como país cerrar la brecha con los países más avanzados. Pero la innovación tiene etapas y estrategias que debemos considerar para calibrar nuestras políticas.

 

Con base en su larga experiencia en el mundo científico y tecnológico, Dan Breznitz (2021) concluye que cualquier país y región puede innovar. Pero para ello, necesita fundamentalmente dos cosas:

 

  • Identificar en qué etapa de innovación se encuentra su región, ya que el fraccionamiento de la producción generado por la globalización también indujo el fraccionamiento de la innovación en las cuatro etapas mencionadas antes.
  • Promover las capacidades de innovación y el ecosistema de soporte apropiados para la etapa en que se encuentre la región.

 

Según Breznitz, la etapa o nivel uno es la de la novedad, en la que se transforman inventos totalmente nuevos para el mundo en innovaciones útiles. Puede ser el caso de las start-ups, o de sistemas completos, como el de las energías renovables. También incluye a PYMEs de base tecnológica jóvenes, con potencial para despegar. Las empresas OBM (Original Brand Manufacturer)[20] y sus centros de investigación y desarrollo están aquí. El Valle del Silicio y su industria de capital de riesgo (venture capital, VC) orientada a captar start-ups[21], Israel y Hamilton, Ontario son ejemplos de esta etapa.

 

Israel se propuso hace décadas convertirse en líder mundial en tecnologías de información y comunicación (TICs), y lo logró. Esta industria representó más del 70% del crecimiento del PIB para el año 2000. El país invierte del orden de 4% del PIB en I&D. Una de sus áreas de pericia es, por cierto, la ciberseguridad.

 

La etapa dos se refiere al diseño, desarrollo de prototipos e ingeniería de producción. Las empresas que hacen esto, pueden apoyarse en proveedores diversos, subproveedores, prototiperos y ensambladores para convertir un concepto en un producto operativo.  Taiwán es el hub mundial de la electrónica y de los semiconductores en este nivel. Aquí están las plantas ODM (Original Design Manufacturer), que pueden hacer el diseño y la producción, pero no son dueños de la marca ni de las patentes.

 

Otro ejemplo que involucra a PYMEs es el de la zona de Alto Livenza en Italia, que produce los zapatos de mujer más lujosos del mundo. Es un agrupamiento (cluster) de empresas pequeñas y medianas que han innovado en conjunto, a través de conocimiento tácito y de incursiones con generadores internacionales de conocimiento (como es la escuela Parsons de diseño en Nueva York), con apoyos específicos del gobierno local para el desarrollo de capacidades (por ejemplo, financiando la escuela para productores de calzado más antigua del país). Las empresas más grandes suelen ocuparse del diseño y, en su caso, de las marcas y el mercadeo, mientras que contratistas especializados se ocupan del resto de las actividades. Reciben pedidos de consorcios globales que incluso invierten en la zona.

 

La etapa tres consiste en productos de segunda generación e innovación en componentes. Las empresas en este nivel mejoran, expanden o redefinen un producto o sus componentes críticos, ya sea aplicando innovación incremental y de proceso, o bien mediante la recombinación y expansión de su uso y utilidad. Algunos ejemplos son: tecnología de pantallas, diseño de microprocesadores, tecnología de producción de semiconductores, tecnología de automotores, ciencia de materiales, máquinas-herramienta. Suele iniciar con el establecimiento de laboratorios para el mejoramiento (upgrading) de tecnologías industriales en una región, a través de la transferencia de tecnología, el desarrollo y la difusión. El involucramiento es público-privado en el proceso de investigación y desarrollo.

 

Taiwán inició la creación de su industria de semiconductores con el establecimiento de un laboratorio especializado en 1973 (el Instituto de Investigación de Tecnología Industrial, IITI). En 1974 se estableció la Organización de Servicios e Investigación Electrónica (OSIE) con el objetivo de desarrollar capacidades tecnológicas de los trabajadores y las empresas para diseminar el crecimiento de la industria de semiconductores. La creación de infraestructura se enfocó en las necesidades de las industrias avanzadas de base científica. En 1980 se estableció el primer parque industrial científico.

 

La OSIE cumplió un papel clave durante dos décadas en la fundamentación de la industria taiwanesa de semiconductores alrededor de capacidades que le permitieran diseñar y manufacturar competitiva y rápidamente chips hechos a la medida del cliente (esto se conoció como Circuitos Integrados de Aplicación Específica, CIAE).

 

EL IITI se ha convertido para Taiwán en lo que los Institutos Fraunhofer son para Alemania: el actor clave de la innovación, alrededor del cual se ha desarrollado y sostenido un ecosistema de innovación nivel 3.

 

Tanto Taiwán como Alemania entendieron que las pequeñas y medianas empresas manufactureras no podían ser sus propios agentes de investigación y desarrollo. A partir de la estructura institucional taiwanesa, surgieron empresas privadas como TSMC (Taiwan Semiconductors Manufacturing Corporation), que fue un spin-off de la OSIE; y la empresa público-privada UMC (United Microelectronic Corporation), que es la segunda fábrica del mundo en fundición pura (pure-play foundry).

 

Alemania ha sido líder en la innovación de máquinas-herramienta.  Corea del Sur, con Samsung, lo es en la innovación de chips de memoria y pantallas táctiles. La India ha reconfigurado las reglas del mercado global de servicios de software, con empresas como Wipro, Infosys y Tata.[22] Taiwán, y su empresa MediaTek (un spin-off de UMC) ha “plataformizado” y convertido en un “commodity” los teléfonos móviles y luego los teléfonos inteligentes.

 

En esta etapa hay empresas OEM (Original Equipment Manufacturer) y ODM. Las primeras mantienen relaciones de subcontratación para manufacturar equipos para sus clientes, que habrán de venderse bajo la marca de sus clientes, y conforme a las especificaciones detalladas de éstos. Las segundas tienen relaciones de subcontratación en las que también proporcionan servicios de diseño detallados e integrados a sus clientes, que sólo le proporcionan especificaciones de diseño de alto nivel.

 

La etapa cuatro se refiere a la producción y el ensamble. Involucra la innovación alrededor de la creación de la encarnación física de un producto que ha sido completamente definido y diseñado en alguna etapa anterior. La pericia innovadora en este caso se refiere a encontrar la manera de fabricar productos aún más complejos, a partir de decenas, y a veces centenas, de miles de componentes desarrollados por empresas diversas alrededor del mundo. También se refiere a encontrar la manera de sistematizar la producción usando materiales que cambian constantemente, y a gestionar fluctuaciones bruscas en la demanda, que implican la movilización de trabajadores, desde unos cuantos hasta cientos de miles. Esta es la etapa de las empresas OEM.

 

El mejor ejemplo en este caso es la empresa Foxconn, en China, que tiene en su planta más grande alrededor de 250 mil trabajadores. Y la provincia de Shenzhen, que se ha convertido en la región innovadora de más rápido crecimiento en el mundo, que domina el arte de ensamblar y producir para las mejores corporaciones multinacionales en infinidad de industrias. Shenzhen empezó en 1979 como una de las cinco zonas económicas especiales de China, con las actividades de producción más simples. Hoy es la capital de producción del país. Ahí se alojan Huawei, Tencent, Oppo, ZTE, DJI y BYD, entre otras empresas globales. Los gobiernos locales han tenido un papel crítico en el desarrollo y sostenimiento de un ecosistema de innovación etapa 4 en la región. Han invertido en instalaciones diversas de servicios y desarrollo inmobiliario; en el subsidio de investigación y desarrollo, así como de equipamientos clave; y en el desarrollo de recursos humanos específicos a las necesidades de las empresas.

 

Para Breznitz, los elementos fundamentales en los que habría que concentrarse para que la innovación prospere en cualquiera de sus cuatro etapas son:

 

a)    Los flujos de conocimiento, demanda e insumos, tanto locales como globales.

b)    El aprovisionamiento y creación de “bienes públicos y semi-públicos”, particularmente del financiamiento a la investigación y desarrollo, al desarrollo de capacidades en trabajadores y empresas, al “paquete” de infraestructura y servicios que requieren las empresas para establecerse y funcionar eficientemente (planeación territorial-urbana, disponibilidad de agua, telecomunicaciones, energía eléctrica, vías de comunicación y transporte para una logística que atienda necesidades de abasto y distribución, equipamientos y servicios urbanos para el personal de las empresas, entre otros).

c)     La construcción de un ecosistema local que genere las sinergias de la interacción de las empresas y refuerce los beneficios de los dos elementos anteriores.

d)    La evolución conjunta de los tres elementos anteriores y de las políticas +públicas que deben hacerlos posibles.

 

Por la diversidad de la región Sur Sureste, es probable que coexistan procesos de innovación correspondientes a varias de las distintas etapas antes descritas. Será tarea de los actores interesados en cada zona y sitio específicos, hacer la contextualización correspondiente para definir las estrategias adecuadas en cada caso.

 

Antes de describir a grandes rasgos las cinco misiones específicas (materia del capítulo 3 de este documento) que se desprenden del gran reto de impulsar un desarrollo industrial que genere empleos de calidad y contribuya a cerrar la brecha entre las entidades federativas de la región y el resto del país, es conveniente tomar nota, como referente, del caso de Corea del Sur, que ha sido materia de investigación profunda por parte de Keun Lee (2019). También es pertinente dejar clara la estrecha relación entre la política industrial y la generación de buenos empleos.

 

Para Lee, cerrar la brecha (catch-up) que existe entre un país rezagado (o que llegó tarde, latecomer) y uno avanzado (o que va adelante, forerruner) es un arte que requiere superar barreras, tomar atajos (o desvíos sobre la ruta que siguieron los países avanzados) y “saltos hacia adelante” (leapfrogging), a nuevas generaciones de tecnologías, cuando se presenten ventanas de oportunidad y se hayan desarrollado las capacidades de innovación suficientes.

 

Desarrollar capacidades de innovación es la clave. Puede suceder que no haya capacidades preexistentes y que no se tenga idea de cómo desarrollarlas. Es necesario incursionar en diferentes modos de aprendizaje para generar conocimiento que construya capacidades de innovación. Una forma es la transferencia de investigación y desarrollo que realizan los institutos públicos de investigación; otra es la formación de consorcios público-privados de I & D.

 

Para construir capacidades de innovación es necesario seleccionar en qué. El enfoque de especialización inteligente es útil para ello. Es un enfoque territorial (place-based) concebido dentro de las políticas de cohesión de la Comisión Europea (para su programa presupuestario 2014-2020), que se caracteriza por la identificación de las áreas estratégicas de intervención en una zona/región, a partir de las fortalezas y potencial de su economía y un proceso de descubrimiento empresarial con amplia participación de los actores interesados (stakeholders).[23]

 

La construcción de capacidades debe diseñarse cuidadosamente e instrumentarse dentro del marco amplio del sistema nacional y/o regional de innovación (SNI, SRI). Estos sistemas se definen como el conjunto de elementos y relaciones que interactúan en la producción, difusión y uso de conocimiento nuevo y económicamente útil.

 

Uno de los atajos que propone Lee para cerrar la brecha consiste en seleccionar primero sectores/productos basados en tecnologías de ciclo corto, como las tecnologías de información y comunicación (TICs), en las que el conocimiento y las tecnologías tienden a estar obsoletas rápida y frecuentemente. En tales sectores, la amplia experiencia de las empresas líderes no es una ventaja importante porque las tecnologías tienden a experimentar disrupciones y a cambiar radicalmente. No hay por tanto barreras de entrada altas. Incursionar en varios sectores/productos de este tipo supone, de hecho, alcanzar una diversificación tecnológica que genere una densidad suficiente para acometer retos mayores.

 

En un momento posterior, empresas como Samsung empezaron a entrar en sectores de ciclo largo[24] (a partir de los 2000’s), como la industria farmacéutica y el equipo médico, a fin de evitar ser alcanzada en los sectores de ciclo corto por las empresas chinas.

 

El segundo atajo se refiere a generar condiciones internas favorables para estimular la innovación cuando el contexto generalizado es de bajo desarrollo de las capacidades de innovación. Para ello sugiere aplicar internamente, y hasta que se cuente con una estructura madura de I & D, formas menos rigurosas de protección de los derechos de propiedad intelectual (DPI), como son los modelos de utilidad[25] en vez de las patentes, que cubren bien pequeñas innovaciones.

 

El tercer atajo consiste en participar en cadenas globles de valor (CGVs) y aprender de dicha participación. El paso siguiente de mejora en la posición dentro de la cadena sería aumentando su valor agregado desplazando a otros participantes, o bien dar un paso lateral para construir cadenas de valor domésticas, y luego intentar reinsertarse en la CVG en mejores condiciones. Insertarse en una CGV es, de hecho, un proceso de negociación entre la EMN y el gobierno y empresas locales. China, por ejemplo, ha usado su amplio y segmentado mercado interno como palanca para lograr condiciones más favorables de transferencia de tecnología por parte de las EMNs a empresas locales, que luego pueden buscar su propia incursión global. Este esquema ha sido exitoso en el caso de teléfonos celulares, sistemas de telecomunicaciones y automóviles.

 

Los tres atajos suponen hacer las cosas de manera distinta a como las hicieron los países que ahora están a la cabeza. Son estrategias simultáneas, aplicables según se requiera en cada caso concreto. Todas contribuyen al desarrollo de capacidades de innovación.

 

El siguiente paso es el “salto hacia adelante” (leapfrogging) que puede inducir un cambio radical en la participación de los mercados y en el liderazgo de los países y empresas. La oportunidad se presenta cuando hay momento de disrupción (ventanas de oportunidad) por el surgimiento de nuevas generaciones de tecnologías dentro del proceso de cambio a nuevos paradigmas técnico-económicos. En estas condiciones, tanto los países líderes como los rezagados parten de la misma línea de salida. Incluso los países líderes pueden tener una reacción más lenta por mantener sus tecnologías ya existentes y de las cuales derivan su liderazgo.

 

Una ventana de oportunidad para Corea del Sur fue el reemplazo de las tecnologías analógicas por digitales. La digitalización de productos y procesos de producción supone pocas desventajas para los países rezagados. Esto es así por que las funciones y la calidad de estos productos están determinadas por chips electrónicos más que por la acumulación tácita de habilidades de los ingenieros, que era el elemento crítico en la producción de productos analógicos (y que era la ventaja de Japón).

 

Las ventanas de oportunidad pueden ser tecnológicas (como en el caso de las TICs o las biotecnologías), asociadas a la demanda del mercado y a los ciclos de negocios (como lo es ya la economía verde), o derivadas de regulaciones gubernamentales y políticas industriales (como lo es el nearshoring, tanto en el caso de las cadenas globales de valor vulnerables y la política industrial de Estados Unidos, como en las reglas del T-MEC relativas al contenido regional en la industria automotriz).

 

Lee describe cómo “dispositivos organizacionales” para cerrar la brecha, a grupos empresariales (consorcios, conglomerados) como los Chaebols en Corea y los Keiretsu en Japón, que resultan funcionales para superar retos que las PYMEs no podrían, ya que ayudan a sus filiales a entrar en nuevos mercados (proporcionando subsidios cruzados), comparten recursos y difunden conocimiento entre sus integrantes. Suelen ser negocios familiares, con visión de largo plazo, rápida toma de decisiones y no rehúyen hacer inversiones agresivas. Se menciona el hecho de que en los 1990’s Corea del Sur tenía tres empresas en la lista de las 500 empresas globales de la revista Fortune, mientras que Taiwán sólo tenía una. Para la década de los 2010´s, Corea ya tenía 14 empresas y Taiwán 8.

 

El estancamiento económico de muchos países (o la denominada “Trampa del Ingreso Medio”, TIM) es, para Lee, un problema de desaceleración del crecimiento a causa de una innovación débil. Se requiere aumentar y sostener las exportaciones para obtener monedas duras con las cuales pagar por los bienes de capital importados que se requieren para seguir creciendo. La atracción de inversión extranjera directa no es garantía del crecimiento económico sostenido, a menos que conduzca al crecimiento de las exportaciones netas, mediante la construcción de capacidades en empresas locales e inversiones en innovación.  Los países en desarrollo deben basar el sostenimiento de sus exportaciones en la diferenciación de productos y no en la competencia por precio. Esto nuevamente requiere el desarrollo de capacidades de innovación.

 

Muchos países en el Sur -dice Lee- carecen de un sistema efectivo para trasladar el conocimiento científico en conocimiento tecnológico. Por lo tanto, éste último no llega a ser comercializado y permanece en la “torre de marfil” de la academia. Incluso, el sector científico en el Sur carece de la capacidad para identificar las tecnologías que requiere el sector industrial. Dada la baja demanda por parte del sector industrial, el sector científico tiende a enfocarse en la investigación académica básica, que es irrelevante para las necesidades del sector industrial. La diferencia económica entre el Sudeste Asiático y América Latina puede explicarse en gran medida por las diferencias en sus Sistemas Nacionales de Innovación y la orientación de la política de ciencia y tecnología.

 

La demanda de tecnología por parte de las empresas locales del sector industrial tiende a ser débil. Y las empresas exportadoras exitosas son subsidiarias de empresas multinacionales (EMN) o han establecido relación con empresas de economías avanzadas. Por eso, el sector científico funciona sin efectividad, porque no puede identificar las tecnologías que necesita el sector industrial.

 

De este modo, en América Latina, la identificación de prioridades de investigación ha sido tradicionalmente una tarea que se ha dejado a la comunidad científica, sin negociación con los usuarios potenciales. Las universidades e institutos públicos de investigación, que juntos representan del orden de 70% de las actividades de I & D, no han creado mecanismos para identificar las necesidades de los usuarios. Su agenda de investigación es seleccionada con base en el criterio científico de las principales corrientes científicas internacionales, y el sistema de recompensas por actividades de I & D se relaciona con avances científicos y no tecnológicos.

 

En contraste, los formuladores de políticas en el Sudeste Asiático favorecen las políticas tecnológicas sobre las científicas, apoyando el desarrollo tecnológico de las empresas en el sector industrial privado. Un estudio reciente comprueba que el conocimiento tecnológico (patentes) tiene una importancia directa en el crecimiento económico de los países rezagados, a diferencia del conocimiento científico (publicaciones académicas). Se ha identificado también que las patentes corporativas tienden a contribuir a generar conocimiento científico, además de promover el crecimiento económico.

 

En un solo año (2000), Corea del Sur y Taiwán registraron alrededor de 5 mil patentes en Estados Unidos, mientras que países de ingreso medio y bajo no registraron ni 500.

 

Frente a esto, para Lee el primer paso encaminado a cerrar la brecha entre países rezagados y avanzados consiste en promover el aprendizaje y la construcción de capacidades por parte de las empresas locales, lo cual debe ser complementado por tres elementos:

 

  • Diseño de un sistema de innovación que incluya a los actores que influyen en la innovación y producción de las empresas locales (proveedores, usuarios, consumidores, universidades, laboratorios de investigación públicos y agencias gubernamentales)
  • Incorporación de arreglos institucionales específicos en materia de financiamiento, sistemas de educación, normas, regulaciones y estándares
  • Estimular el desarrollo de vínculos e interacciones entre los actores que integran el sistema.

 

Dado que no todas las tecnologías y sectores significan lo mismo en cuanto a su contribución al aprendizaje y a cerrar la brecha, se necesita pensamiento estratégico para fijar prioridades. Lo mismo puede decirse con respecto a los grados y modos de participación en las cadenas globales de valor.

 

Un punto de partida para que las firmas rezagadas de cierto tamaño puedan construir capacidades de innovación, es establecer su propio centro de I & D en casa. Al hacerlo, las empresas pueden explorar canales diversos de aprendizaje y acceder a conocimiento extranjero más allá del simple licenciamiento. Esto es crucial porque los esfuerzos aislados de I & D son con frecuencia insuficientes para construir capacidades de innovación endógenas.

 

Un conjunto diverso de modos alternativos de aprendizaje está disponible, incluyendo el co-desarrollo con empresas de I & D especializadas extranjeras o con institutos públicos de I & D; el dominio sobre la literatura existente; el establecimiento de unidades de I & D en el exterior; e incluso procesos de fusiones y adquisiciones internacionales. Hay ejemplos ilustrativos de ello en China, la India, Brasil, Taiwán y Corea del sur.

 

Hay cinco ideas, distintas a la sabiduría convencional, que Lee sugiere tener presentes:

 

(i)              El liderazgo industrial se puede mover de las economías avanzadas a las emergentes, no es algo inmutable.

(ii)             Las economías rezagadas no sólo pueden heredar industrias maduras de las economías avanzadas, sino que también pueden dar el salto hacia adelante a industrias nuevas o emergentes.

(iii)           La sabiduría convencional sugiere una especialización basada en el comercio, y soportada por el acervo de recursos del país rezagado; mientras que, la teoría propuesta por Lee sobre “el ciclo de cierre de brechas” sugiere una especialización basada en tecnología y anclada en capacidades tecnológicas creadas y dinámicas.

(iv)           La fuente de competitividad según la sabiduría convencional es el bajo costo de los recursos humanos o naturales; mientras que en la teoría sobre “el ciclo de cierre de brechas” es la diferenciación de productos, y las ventajas de quienes se mueven primero y/o más rápido.

(v)             La sabiduría convencional toma como herramientas de política a la imposición de tarifas o la manipulación del tipo de cambio; mientras que la teoría “Lee” propone adoptar políticas tecnológicas como I & D público-privada, apoyo a la actividad de I & D para las empresas pioneras, suministros innovadores y políticas estandarizadas.

 

A manera de conclusión, Lee expresa que:

 

“Puesto de manera simple, el crecimiento económico ocurrirá si las personas están bien alimentadas y sanas, si tienen buena educación y entrenamiento, y si promovemos la innovación, compartiendo riesgos y proporcionando financiamiento.”

 

El crecimiento, el desarrollo industrial y la innovación están directamente vinculados con la creación de buenos empleos y la inclusión social. Para Rodrik y Stantcheva (2021), el crecimiento económico sólo es posible a través de la difusión de buenos empleos productivos de los sectores y regiones avanzados a los sectores y regiones rezagados de la economía. Para que haya buenos empleos, se requiere que existan empresas productivas, y que se diseñen e instrumenten políticas como las siguientes:

 

(a)  Políticas activas de mercado laboral vinculadas a los empleadores.- Incluyen programas de capacitación, desarrollo de capacidades y certificación; programas como trajes a la medida de empresas para desarrollar habilidades suaves y específicas de los puestos de trabajo que se van a requerir; programas para apoyar a los trabajadores en sus requerimientos de transporte, cuidado infantil, educación complementaria, entre otros; acciones para ayudar a buscar empleo.

 

(b)  Políticas industriales y regionales con metas directas de creación de buenos empleos.- Su definición debe hacerse dentro de “procesos de colaboración estratégica”[26] con las empresas, de manera iterativa, y no como reglas generales. Entre otras medidas, los incentivos a empresas deberán enfocarse a las zonas rezagadas y concentrarse en los sectores y empresas con mayor potencial de creación de empleos; más que incentivos fiscales el apoyo deberá concentrarse en servicios públicos específicos que requieren las empresas (servicios empresariales a la medida, equipamientos e instalaciones locales, políticas de zonificación e infraestructura, y desarrollo de capacidades de innovación. La condicionalidad de contrapartida tendría que enfocarse en compromisos explícitos de número y calidad de empleos, así como en promover el desarrollo local de proveedores.

 

(c)   Políticas de innovación que incentiven tecnologías amigables con el empleo.- La dirección del cambio tecnológico depende de una gama amplia de factores que pueden ser influídos por el gobierno y la sociedad, a fin de evitar sesgos en contra de la contratación de personal y, por el contrario, a favor del uso más intensivo de trabajadores. Por ejemplo, la inteligencia artificial puede usarse en la educación para crear nuevas tareas especializadas para maestros y personalizar la educación a los estudiantes; o en la atención a la salud, se podrían desarrollar herramientas (como el expediente clínico electrónico) para mejorar las capacidades diagnósticas y de tratamiento de médicos, enfermeras, y otros técnicos médicos.

 

(d)  Políticas económicas internacionales que faciliten el mantenimiento de altos estándares laborales y sociales a nivel doméstico.- El comercio puede considerarse injusto cuando la ventaja competitiva se obtiene a través de la violación de los derechos laborales, y se puede estructurar un procedimiento para abordar y resolver los casos que se presenten (el T-MEC contiene un capítulo relativo a este tema).

 

A reserva de su explicación más amplia en el capítulo tres siguiente de este documento, cabe describir a grandes rasgos en esta introducción las cinco misiones específicas en que se desagrega el gran reto del desarrollo industrial que genere empleos de calidad para la población de la región Sur Sureste, y contribuya a cerrar la brecha con respecto a las entidades federativas del resto del país.

 

Misión 1: Relocalizar empresas internacionales de Asia a la región para reducir su vulnerabilidad y desarrollar la cadena de valor en Norteamérica

 

En este caso, el nearshoring se genera por la afectación que tuvieron las cadenas globales de valor entre Asia y Estados Unidos por la pandemia, además del efecto del conflicto comercial-tecnológico que sostienen China y Estados Unidos. La respuesta de política ha sido clara y contundente por parte del gobierno de Joe Biden, desde el inicio de su mandato. Ha definido claramente las áreas que considera vulnerables desde la óptica de la seguridad nacional, y ha elaborado leyes y canalizado presupuestos cuantiosos para promover el resurgimiento de una política industrial[27] que busca aumentar significativamente la inversión y el empleo en Estados Unidos (proceso de reshoring).

 

El BID (2021) estima que México podría incrementar a corto plazo sus exportaciones de bienes a Estados Unidos (las denomina quick wins), en el orden de 30 mil millones de dólares, por el efecto de relocalización de empresas de Asia a Norteamérica. El Banco J.P. Morgan[28], estima que el efecto del nearshoring para México en los próximos cinco años podría significar un aumento en las exportaciones a Estados Unidos de entre 80 y 170 mil millones de dólares. La participación de México en las importaciones de Estados Unidos pasaría del 14% registrado en 2021 a un rango entre el 17 y el 21%, con un impacto en el PIB de nuestro país de aumento de entre 1.2 y 2.6 puntos porcentuales. Las industrias que vislumbra con mayor potencial son: automotriz (sin incluir camiones ni autobuses), computadoras y otros productos electrónicos, equipos médicos, maquinaria industrial, semiconductores, muebles, juguetes, e industria textil.

 

Como se ha argumentado en esta presentación, el aprovechamiento de esta oportunidad requiere de una firme y clara conducción por parte del Estado, y particularmente de los tres órdenes de gobierno, para definir qué industrias, en qué condiciones y en dónde se desea atraer, en estrecha interacción con empresas mexicanas que pudieran ser contrapartes y proveedoras de las empresas extranjeras. Se trata de un proceso de negociación, con el gobierno de Estados Unidos[29], y con las empresas específicas de cualquier nacionalidad que están planeando salir de Asia y acercarse a Estados Unidos. También involucra a los gobiernos subnacionales del país, que podrían ser receptores de este flujo importante de inversión extranjera.

 

Es evidente que, si el proceso se deja al azar, las zonas ganadoras en México serán las de siempre, en la región norte y centro-occidente, donde ya hay una experiencia e infraestructura para atender una demanda de este tipo. Sin embargo, ya están saliendo a relucir problemas de saturación de parques industriales y limitaciones en cuanto a la disponibilidad de insumos críticos como el agua y la energía eléctrica.

 

Por otro lado, hay una fuerte promoción oficial federal del corredor interoceánico del Istmo de Tehuantepec, y se están acordando apoyos de financiamiento para la relocalización de empresas que, de acuerdo con el BID (2022), son preferentemente pero no exclusivamente para este corredor. A nivel político, los gobiernos de México y Estados Unidos han declarado su interés por impulsar el desarrollo en el Sur Sureste, a través del Diálogo Económico de Alto Nivel (DEAN), pero hasta ahora no se han formulado propuestas robustas para ello.

 

El planteamiento que se hace aquí consiste en que los gobiernos de los estados que integran el Sur Sureste elaboren una propuesta conjunta de las zonas industriales (una por lo menos en cada entidad) y de las industrias que les interesaría atraer a sus territorios, y promuevan un diálogo estrecho y permanente con el gobierno federal para definir una estrategia factible para concretarla.

 

En este documento se incluye la propuesta de una estructura institucional para dar soporte a la política industrial y sus cinco misiones. Destacan el Fondo de Cohesión[30] y la Agencia Regional de Innovación, como elementos que podrían darle mayor profundidad y densidad a las propuestas que los gobiernos de la región decidan hacer a la Federación. Sin recursos ciertos, suficientes y disponibles en un horizonte multianual, y sin un esfuerzo coordinado y bien focalizado para desarrollar capacidades de innovación, difícilmente se tendrá éxito. Es claro que, para igualar las condiciones de atractividad del Sur Sureste con la frontera norte, por ejemplo, se requiere de un “paquete” de medidas bien articulado, que incluya:

 

  • Planeación territorial integral de zonas urbano-industriales y cadenas logísticas intermodales para abasto y distribución de productos
  • Habilitación de puertos marítimos mexicanos y estadounidenses para el transporte marítimo de corta distancia y el establecimiento de “Carreteras Marítimas Regionales”
  • Desarrollo de parques/corredores industriales y aseguramiento de servicios básicos: electricidad, agua, telecomunicaciones, gas, conectividad física,
  • Disponibilidad de equipamientos y servicios urbanos para los trabajadores de las nuevas empresas
  • Planeación del cluster local/regional que recibirá a las empresas extranjeras y nacionales que decidan establecerse
  • Organización de empresas locales potenciales proveedoras y de esquemas de I & D con centros generadores de conocimiento de la zona, región, y en su caso, de fuera de la región
  • Programas de adiestramiento y desarrollo de capacidades de innovación a la medida de las empresas y del cluster que se desea formar.

 


Misión 2: Nearshoring de la industria automotriz - Atraer a la región a empresas tier 2 y 3, proveedoras de las armadoras y Tier 1 automotrices establecidas en el país, a fin de cumplir con los requisitos de contenido regional contenidos en el T-MEC. Transición a la industria automotriz eléctrica.

 

La industria automotriz y de autopartes es el segmento más grande y dinámico de la industria manufacturera de exportación del país. Con la renegociación del TLCAN y la entrada en vigor del T-MEC, se incrementó el requisito de contenido regional de la producción de vehículos del 62.5% al 75%. Esto significa que las importaciones de empresas proveedoras de las integradoras de subsistemas o Tier 1 que no son de Norteamérica podrían estar en riesgo de ser sustituidas por producción regional. Y es, a su vez, una oportunidad para atraer a las empresas proveedoras de China, Japón, Corea del Sur y Alemania, de nivel Tier 2 y Tier 3, a que establezcan su producción en México para que atiendan el mercado norteamericano.

 

Si bien cada empresa armadora de vehículos está revisando sus opciones, la mayor o menor conveniencia de ellas depende en cierta medida de lo que puedan hacer los gobiernos federal y subnacionales para contribuir a resolver temas como: disponibilidad de servicios a la industria y a los nuevos trabajadores, infraestructura de transporte y servicios de logística, disponibilidad de financiamiento para la relocalización[31], entre otros. De ahí que sea conveniente propiciar el diálogo entre empresas armadoras y gobiernos, para definir el camino a seguir en cada caso.

 

Para el Sur Sureste, y en la medida en que las armadoras y sus proveedoras Tier 1 encuentren ventajas en la ampliación de su “huella territorial” y los paquetes de medidas ad hoc que diseñen los gobiernos, habría oportunidades para que la industria automotriz establecida en Puebla (VW, Audi y Porsche), se extendiera a la Ciudad de Oaxaca y al corredor Córdoba-Orizaba-Veracruz para albergar a las nuevas empresas Tier 2 y 3 que pudiera requerir en los próximos años. Del mismo modo, cabría pensar en la posibilidad de estructurar una zona industrial a un lado del puerto de Lázaro Cárdenas, en el estado de Guerrero, para las empresas Tier 2 y 3 que sean proveedoras de la industria automotriz del Bajío, y que en la actualidad se abastezcan mediante importaciones.[32]

 

Una variante en estos escenarios consiste en la relocalización a México de empresas autoparteras que hoy exportan desde Asia o Europa a las empresas armadoras en Estados Unidos. Ya hay indicios de este potencial en las plantas de arneses automotrices de exportación localizadas en Chiapas y Yucatán[33].

 

En paralelo, la industria automotriz en el mundo está viviendo una transformación radical para dejar de producir vehículos que consuman combustibles fósiles. Varios países europeos, estados de Estados Unidos, empresas armadoras globales, se han comprometido a dejar de vender autos nuevos que consuman combustibles fósiles a más tardar para el año 2035. Las proyecciones de venta, y por tanto de fabricación, de vehículos eléctricos se disparan a millones de unidades en unos cuantos años.

 

Esta industria está naciendo y constituye una revolución tecnológica de gran magnitud, por lo que ofrece una ventana de oportunidad para nuevas empresas interesadas en participar. No hay en principio una necesidad de utilizar las mismas instalaciones productivas de la industria automotriz basada en combustibles fósiles, aunque seguramente se buscaría reaprovechar en lo posible lo que ya existe. Habría, con todo, una mayor flexibilidad para seleccionar los sitios y regiones en los que se decida desplegar la nueva industria.

 

Podría, por ejemplo, estructurarse un proyecto de escala para fabricar autobuses urbanos eléctricos en la región (posiblemente en el corredor del Istmo de Tehuantepec), para atender una demanda que se consolidara a partir de los programas de electromovilidad de las principales ciudades de la región. Un elemento complementario deseable sería el desarrollo de por lo menos dos Hubs de producción de hidrógeno verde[34] a partir de energías renovables (eólica y solar) en la cuenca sur del Istmo de Tehuantepec y en la franja offshore desde Sisal hasta Cd. del Carmen. El hidrógeno verde podría suministrar combustible para la flotilla de autobuses urbanos, además de atender otros mercados (consumo de refinerías de PEMEX, mezcla con gas natural para abastecer plantas termoeléctricas de la CFE, abastecimiento de combustible marino -transformando el hidrógeno en metanol- a través de los puertos de Salina Cruz y Coatzacoalcos, y exportación a California y otras regiones).

 

Misión 3: Promover el desarrollo industrial endógeno basado en recursos naturales

 

Siguiendo el planteamiento de la académica e investigadora británico-venezolana, Carlota Pérez[35], en relación al desarrollo de América Latina basado en sus recursos naturales, hay una ventana de oportunidad para la región latinoamericana, incluyendo a México, por la revaloración que están teniendo los recursos naturales en función de su escasez relativa frente a la proyección de demanda que se vislumbra para la industria de vehículos eléctricos y la generación de energías renovables; así como debido al interés que despierta el desarrollo de productos a partir de la biodiversidad, utilizando los avances de la biotecnología[36] y cambios institucionales asociados, como la posibilidad de patentar material vivo.

 

También contribuye la hiper-segmentación de mercados, de actividades dentro de las cadenas globales de valor y de las tecnologías mismas, dentro del paradigma técnico-económico de las TICs que estamos viviendo. Un factor adicional es la conciencia ambiental que crece cada vez más alrededor del combate al cambio climático, y que está induciendo nuevos estilos de vida. El procesamiento de los recursos naturales, su cadena de valor, tiene como característica distintiva la industria de proceso y no de ensamble (como la automotriz o electrónica). Carlota Pérez nos hace ver que en torno a las industrias de proceso se puede integrar una densa red de actividades de valor agregado.

 


La petroquímica es resultado del procesamiento del recurso natural petróleo. Tiene presencia importante en el sur de Veracruz (la principal concentración de esta industria a nivel nacional), y cabría preguntarse qué encadenamientos de valor agregado podría tener en función de las condiciones previsibles de los mercados. La minería de oro (Guerrero) y zinc (Oaxaca) que se exporta sin agregar valor, ¿tendría mercados de nicho a los que pudiera atender con productos más elaborados? La exportación de carne de cerdo (Yucatán) y de bovino (Veracruz), ¿tienen mercados de especialidad? ¿Se pueden producir insumos a escala, de alto valor nutricional y a bajo costo para la alimentación de bovinos, cerdos, peces (como las algas)? ¿Se puede desarrollar el paquete tecnológico de la maricultura de corvina roja (desarrollado por Jean Pierre Goffins en Campeche con ayuda de las Universidades Autónomas de Carmen y Campeche, y financiamiento de CONACYT), para producir otras especies de escama de la región (robalo, mero, esmedregal) en unidades de ciclo completo (incluyendo la reproducción en laboratorio)? ¿Es posible orientar los trabajos de los centros de investigación al desarrollo de paquetes tecnológicos comerciales para producir pulpo, pepino de mar, langosta, caracol, y otras especies, en unidades de maricultura a lo largo de los litorales del Sur Sureste?[37] ¿Se podrá rescatar el programa Sembrando Vida para incorporar tecnología, organización empresarial e inteligencia comercial, de manera que su producción futura de madera y frutas sea de calidad y encuentre mercados que paguen bien? ¿Se podrá estructurar un programa para vincular la producción forestal maderable de la región con los requerimientos comerciales de Ikea y otras grandes muebleras, para desarrollar un cluster mueblero? Estas y otras muchas preguntas surgen al considerar el potencial de los recursos naturales de la región, tomando en cuenta que se puede incorporar conocimiento e innovación local y del exterior, y atender mercados especializados y de nicho.

 


Los actores de la nueva producción industrial basada en recursos naturales serán empresas grandes integradas verticalmente, y también PYMEs organizadas como consorcio/grupo empresarial, para consolidar y homologar la oferta de productos y acceder a los mercados con mayor poder de negociación. La propuesta de Carlota Pérez toma en consideración que las industrias de proceso no son grandes generadoras de empleo y que se requerirá de una segunda estrategia para incorporar a los productores muy pequeños y atomizados, a partir de programas territoriales semejantes a los que aplica la Unión Europea denominados de especialización inteligente.[38] La interacción entre comunidades que participan en programas territoriales puede potenciar el aprendizaje cruzado, así como la cooperación para acceder juntos al mercado, comprar insumos en forma consolidada, y emprender proyectos conjuntos de mayor escala.

 


El fortalecimiento de las cadenas de valor locales vinculadas al aprovechamiento de recursos naturales se dará también mediante la aplicación de prácticas regenerativas, orgánicas, sustentables, de economía circular, que en sí mismas agregan valor a los productos.

 

Las exportaciones tradicionales de la región alcanzaron los 48.8 mil millones de dólares en 2021 (menos del 10% de las exportaciones totales del país). Descontando el petróleo y la industria automotriz (que en conjunto representan más del 70% de las exportaciones totales), el resto son, en general, de montos pequeños y con una alta variabilidad. Sólo el rubro de alimentos (3.3 mil millones de dólares en 2021, y 6.8% de las exportaciones totales de la región) y de prendas de vestir (848 millones de dólares y 1.7% de las exportaciones regionales) han tenido cierta estabilidad y montos un poco mayores. Cabe mencionar que TAMSA (en tubos de acero) viene exportando más de mil millones de dólares anuales. La minería de oro en Guerrero también rebasó los mil millones de dólares en 2021. Cabría explorar en el caso de estos cuatro rubros, de qué manera pudieran diversificar sus exportaciones, agregando valor a sus productos y atendiendo mercados de especialización y nicho, y beneficiando más a las comunidades locales.

 

Una actividad que cruza a todas las demás es la de las TICs. En la producción de software, habría que fortalecer los clústeres de software que existen en algunos estados y establecerlos en donde no los haya.[39] No sólo se podría desarrollar la cadena global de valor para producirlo bajo contrato para empresas extrarregionales, sino que también se podría alcanzar masa crítica y economías de escala con el desarrollo, en esquemas regionales, de requerimientos gubernamentales como: plataformas de servicios a la ciudadanía, catastros y sistemas prediales, ciberseguridad, entre otros). Para los requerimientos de esta política industrial, se podrían desarrollar plataformas de operación y seguimiento que apoyen el trabajo en los espacios deliberativos y de cooperación, el de la agencia regional de innovación, el fondo de cohesión y la unidad regional de programas y proyectos orientados por misiones. Un ámbito más de aplicación sería en el fortalecimiento de organizaciones de PYMEs, para la comercialización de sus productos, y para intercambiar experiencias entre programas territoriales integrales y generar aprendizajes.

 

Un segmento particular de interés consiste en el desarrollo de proveedores locales para los programas de inversión y mantenimiento multianual de PEMEX y CFE en la región. Aparentemente, en 2021, el contenido nacional de las inversiones y compras de PEMEX llegó al 40%, cuando la meta establecida era del 20%. Por el monto tan importante que representa, es deseable que se convierta en un proceso concertado dentro de un horizonte de largo plazo, con los gobiernos locales donde se programan las inversiones y hacen las compras, y con la participación de representantes de las empresas locales proveedoras de PEMEX.

 

La información sobre el potencial minero de la región no se difunde de manera oportuna y clara. ¿Ya se han realizado estudios prospectivos de todo el territorio? ¿Qué concesiones se han otorgado y a quién? ¿Son adecuados los términos de participación y distribución de beneficios con los dueños de la tierra? ¿Se están cumpliendo los términos de las concesiones? ¿Hay potencial para cobalto, grafito, níquel, cobre, tierras raras, entre otros minerales que tendrán una alta demanda futura?

 

Sería necesario responder a estas preguntas para tener un panorama claro sobre el cual definir estrategias regionales de aprovechamiento.

 

Misión 4: Acelerar la transición energética en la región para aprovechar la presencia de PEMEX y la CFE, y para impulsar su gran potencial de energías limpias y renovables 

 

Si bien esta misión tiene un tratamiento más amplio por separado. por sus múltiples derivaciones y su relevancia para la región, aquí se menciona porque es también objeto de la política industrial integral tanto en la industria derivada del petróleo como en las industrias de energías limpias y renovables.

 

La transición energética supone dejar de usar combustibles fósiles en un plazo perentorio, el proceso para ello es gradual, a fin de permitir el ingreso de nuevas fuentes de energía al ritmo que sea técnica y económicamente factible.

 

PEMEX y la CFE iniciarán su transición programando las inversiones necesarias para dejar de emitir metano y gases de efecto invernadero (GEIs) en general. Los proyectos técnicos al respecto se conocen como “captura, uso, y almacenamiento de carbono” por sus siglas en inglés: CCUS (Carbon Capture, Use and Storage).

 

En el caso de PEMEX, ya se cuenta con una ruta tecnológica para la captura, uso y almacenamiento de carbono que se formuló en la administración federal pasada por las secretarías de energía y del medio ambiente, con la participación del propio organismo y de la CFE.  El INEEL (Instituto Nacional de Electricidad y Energías Limpias) ha estudiado este proceso y ha identificado puntos críticos en la cadena de producción y distribución de crudo, particularmente en las instalaciones costa afuera de la Sonda de Campeche.

 

La otra vertiente de reducción a la emisión de CO2 equivalente se refiere al uso de hidrógeno verde (producido a partir de energías renovables) en las refinerías de PEMEX de la región y la mezcla con el gas natural que se suministra por ducto a las plantas termoeléctricas de la región. Los ductos actuales pueden recibir entre un 10 y un 30% del volumen que manejan como hidrógeno verde mezclado con gas natural. Por ello es importante que cualquier construcción de ductos nuevos incorpore ya especificaciones técnicas que le permitan aumentar sensiblemente el porcentaje de hidrógeno verde en la mezcla.

 

La principal zona productora de energía eólica del país es la cuenca sur del Istmo de Tehuantepec[40]. Ya existe una infraestructura de parques eólicos privados relevante, pero aún está muy lejos de su potencial[41]. La intensificación de la producción de energía eólica tendría que ir acompañada de un encadenamiento hacia atrás, para integrar a la cadena de valor la producción in situ de los componentes de los aerogeneradores, incluyendo el motor, y con un encadenamiento hacia adelante para fabricar también en la zona los electrolizadores y demás sistemas y equipamientos para la producción, almacenamiento y distribución de hidrógeno verde. Se podría crear un cluster de producción de hidrógeno verde a gran escala que genere empleos de calidad para la población local[42], para atender a la CFE en la inyección directa a la red de ductos de gas natural que alimentan a las plantas de generación eléctrica de la región. También se podría suministrar a las tres refinerías de PEMEX (Salina Cruz, Minatitlán y Dos Bocas), y se podría exportar en contratos de largo plazo a países europeos o a Estados Unidos vía California, saliendo del puerto de Salina Cruz. De ahí la importancia de no descartar el proyecto portuario industrial de Salinas del Marqués[43], para poder atender varias otras demandas de movilización de carga que el proyecto de la Coordinación General del Canal Interoceánico del Istmo de Tehuantepec (CG-CIIT) no está considerando[44]. Una de tales demandas se refiere justamente a contar con una terminal marítima profunda que pueda manejar barcos grandes que transporten hidrógeno verde. Otra oportunidad consiste en producir metanol a partir del hidrógeno verde, para venderlo como combustible para la gran cantidad de buques que circulan en la ruta Norte-Sur por el litoral del Pacífico, y también para los buques que arriben directamente de países asiáticos.

 

El otro hub de cierta escala para la producción de hidrógeno verde podría establecer parques eólicos costa afuera, a lo largo del litoral de la Península de Yucatán, desde Sisal hasta Cd. del Carmen. Se construiría la planta electrolizadora y las instalaciones de almacenamiento y distribución en el sito que resultara técnicamente más adecuado. Y se podría sumar la producción de energía solar del parque que está en desarrollo en el municipio de Carmen. El cliente principal en este caso sería la CFE en las plantas termoeléctricas que tiene en la Península de Yucatán.

 

Una posibilidad de generación de energía limpia a partir de mini plantas nucleares podría ser en el estado de Guerrero, en la frontera con el estado de Michoacán, donde podría desarrollarse una zona industrial para empresas asiáticas de autopartes que son proveedoras Tier 2 y 3 de las Tier 1 y armadoras establecidas en el Bajío (Honda, Mazda, Toyota, GM, VW). De esta manera, se aumentaría el contenido regional de los vehículos y se cumpliría con las disposiciones acordadas en el T-MEC. La energía nuclear ha sido formalmente reconocida por la Unión Europea como energía limpia y es elegible para inversión en la transición energética de los países miembros.

 

Misión 5: Liderazgo en nichos del nuevo paradigma técnico-económico en gestación: biotecnología, nanotecnología, bioelectrónica, nuevos materiales, nuevas energías

 

Conforme a la teoría de los paradigmas técnico-económicos[45], estamos viviendo el tramo final del paradigma de la producción en masa (revolución tecnológica número 4), que se prolongó por el efecto de las TICs que hicieron posible la última ola de globalización a partir de finales de los 1980’s hasta nuestros días; estamos también en el inicio de la fase de despliegue del paradigma técnico-económico de las TICs, que se tardó en establecerse por varios motivos:

 

  • El microprocesador se inventa en 1971, pero el internet -que es la infraestructura clave- estuvo disponible para uso público hasta 20 años después.
  • A diferencia de las 4 revoluciones tecnológicas anteriores, que reemplazaban trabajo manual, ahora el territorio nuevo por mecanizar es el trabajo mental, y ha llevado más tiempo[46].
  • Es un paradigma globalizador que supone un proceso más complejo de propagación de la producción y la demanda a través de muchos países.
  • El mundo se amplió significativamente con la incorporación al mercado de los países que integraron la URSS y la Europa del Este, así como la irrupción de China, como la fábrica del mundo.

 

Y estamos en la fase de gestación de la sexta revolución tecnológica que habrá de referirse al paradigma técnico-económico de la biotecnología, nanotecnología, bioelectrónica, nuevos materiales y nuevas energías.

 

Para el Sur Sureste esta ventana de oportunidad es doblemente relevante porque, por un lado, se trata de aprovechar el hecho de que tiene una densidad significativa de investigadores en materia de biotecnología (20.4% del total del país, incluyendo candidatos, y niveles I, II, y III), concentrados en unas cuantas instituciones académicas y de investigación muy prestigiadas en Yucatán y Veracruz (como el CICY, el CINVESTAV, el CRIM-Sisal de la UNAM, el Instituto de Ecología de Xalapa, entre otros). Y por el otro lado, se trata de valorizar la gran biodiversidad de la región, terrestre y marina, mediante su aprovechamiento sustentable e incluyente para con las comunidades que ahí habitan[47].

 

En la región se ubica también el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE)[48], que destaca, entre otras cosas, por su investigación en materia de nanotecnología. Hay, pues, una base institucional científica sólida para estructurar un sistema regional de innovación de primer orden, con empresas nacionales y extranjeras (de la industria farmacéutica, por ejemplo) dispuestas a incursionar y buscar el liderazgo en nichos seleccionados.

 

El gobierno de Estados Unidos ha emitido una Orden Ejecutiva el pasado 12 de septiembre de 2022, con el nombre de “Iniciativa Nacional de Biotecnología y Biomanufactura”, para no quedarse atrás en este campo. Su objetivo es producir en Estados Unidos todo lo que ahí se invente en la materia. Producir, por ejemplo, las medicinas, los combustibles, los plásticos; teniendo acceso a químicos importantes e ingredientes farmacéuticos activos.

 

El campo de acción de la biomanufactura es justamente programar microbios para hacer químicos de especialidad y compuestos (como alternativa a la producción basada en petroquímica), para hacer materiales, medicinas, plásticos y combustibles. Análisis efectuados en Estados Unidos sugieren que la bioingeniería podría representar del orden de la tercera parte de la producción manufacturera global para el fin de esta década. Son múltiples los sectores potenciales de aplicación, entre ellos, el de salud, agricultura y energía.

 

Las acciones generales que se han anunciado incluyen:

 

  • Aumentar la capacidad doméstica de biomanufactura
  • Ampliar el programa BioPreferred Program
  • Encausar a la I & D para que resuelva retos mayores en salud, cambio climático, innovación agrícola, alimentos, entre otros
  • Mejorar el acceso a datos federales de calidad
  • Capacitar a una fuerza laboral hábil y diversa
  • Acelerar regulaciones para productos de biotecnología
  • Avanzar en bioseguridad para reducir riesgos
  • Proteger el ecosistema de biotecnología de Estados Unidos
  • Construir una bioeconomía pujante y segura con nuestros socios y aliados.

 

 

Logística multimodal para acceder con mayor eficiencia y seguridad a Estados Unidos

 

El principal mercado de exportación y de importación para México y para la región Sur Sureste es Estados Unidos. Por su ubicación geográfica y por contar todos con litoral (salvo Puebla), por la disponibilidad de al menos 10 puertos marítimos comerciales funcionales, y porque es posible estructurar servicios de transporte multimodales puerta a puerta, más eficientes y seguros que el transporte exclusivamente terrestre actual, se estima que la mejor opción del Sur Sureste para acceder al mercado de Estados Unidos es por vía marítima, en rutas regulares de transporte de corta distancia, como las que existen hace décadas de Puerto Morelos a Port Everglades (Florida), de Progreso a Panama City (Florida), y de Coatzacoalcos a Mobile (Alabama), por ferrobuque; o más recientemente de Puerto Chiapas a Hueneme, California..

 

En función de los requerimientos de los dueños y generadores de carga, se podrían estructurar nuevos servicios en rutas como Salina Cruz-Lázaro Cárdenas-Hueneme (California), para atender carga del Sur Sureste con origen/destino en países asiáticos, vía transbordo en Lázaro Cárdenas, y también exportaciones directamente al mercado más grande de California (zona metropolitana de Los Ángeles), arribando al pequeño puerto de Hueneme, a unos 100 kilómetros al norte de los grandes puertos de Los Ángeles y Long Beach (frecuentemente saturados).

 

Frente a la necesidad de reducir la saturación de los puertos terrestres fronterizos del norte, y la oportunidad de llegar en mejores condiciones a mercados del sureste y noreste de Estados Unidos, el transporte marítimo de corta distancia (TMCD) es sin duda la mejor alternativa. Un contenedor refrigerado de limón persa de San Rafael y Martínez de la Torre en Veracruz, o la piña de Loma Bonita, Oaxaca y de Isla, Veracruz, con destino a Nueva York, podrían llegar con seguridad, a menor costo que la vía exclusivamente terrestre, y en óptimas condiciones, por vía marítima de Tuxpan y Coatzacoalcos a Nueva York. Un contenedor refrigerado con mango de Chauites, Oaxaca, podría llegar con seguridad y oportunidad a un costo mucho menor que por la vía exclusivamente terrestre, si toma la vía marítima de Salina Cruz a Hueneme, California.

 

Se requiere consolidar la oferta exportable y hacer labor comercial en los grandes mercados terminales de Estados Unidos, en los que el precio de los productos frescos es superior al que pagan los brokers en la frontera.

 

Incluso se podría explorar una iniciativa binacional para declarar alguna de esas rutas como “Carretera Marítima Regional”, y definir reglas y programas de apoyo para convertirlas en una alternativa real de las rutas terrestres actuales a la frontera norte.

 

En el Anexo F de este documento se aborda con mayor amplitud la oportunidad de la logística marítima y multimodal para atender los requerimientos de comercio exterior del Sur Sureste.

 

 

Esquemas sobre actores, gobernanza y herramientas de instrumentación (estructura institucional con cuatro componentes)[49]

 

Los problemas complejos que requieren soluciones de largo plazo, que involucran valores y trade-offs[50], y que tienen múltiples actores interesados (stakeholders)[51], requieren formas no convencionales de gestión. La OECD (2020) estudió 289 casos en el mundo, durante el periodo 1986 a 2019, en que se gestionaron problemas sociales mediante procesos, enfoques, métodos, instrumentos no tradicionales. Se identificó una tarea presente en muchos de los casos, que contribuyó a la obtención de resultados aceptables para las partes interesadas: la deliberación pública y grupal, que enfatiza la necesidad de encontrar intereses comunes (puntos de coincidencia, terreno común). El estudio de la OECD concluye que los procesos deliberativos permiten al gobierno tomar decisiones difíciles a un costo aceptable. Su práctica genera aprendizaje colectivo y experimentación, y puede aumentar la confianza en el gobierno y enriquecer las aptitudes democráticas de la sociedad.

 

En la gestión de las misiones para lograr un desarrollo industrial en la región SSE que genere empleos de calidad y cierre la brecha de ingreso per cápita con respecto al resto del país, tienen injerencia muchos actores interesados.

 


 

Actores de las Misiones para el desarrollo industrial del Sur Sureste


 

Para que la injerencia de los actores interesados se traduzca en una participación cooperativa, ordenada y acordada, se propone una estructura institucional integrada por cuatro componentes.

 

(i)              Espacios Deliberativos y de Cooperación (EDC).- No es una asamblea con muchos participantes que toman decisiones por aclamación. Son grupos reducidos integrados por personas representativas de los diferentes intereses, que deliberan para encontrar un terreno común. Escuchan activa y cuidadosamente, ponderan y consideran las perspectivas diversas, dando oportunidad a cada participante para que hable. Puede tener distintos formatos y requiere de una facilitación habilidosa. Es una estructura permanente, formal o informal. Su papel es delinear los objetivos y metas, así como acordar la hoja de ruta inicial de las misiones. Monitorea y evalúa avances. Valida la estructura institucional y participa en su diseño, incluyendo estos EDCs.

 


 


 

(ii)             Agencia Regional de Innovación (ARI).- Es la instancia clave para impulsar el desarrollo de capacidades de innovación a nivel de las empresas y del ecosistema regional de innovación. No es una institución rígida y jerárquica, sino un coordinador y facilitador de una red de instituciones generadoras de conocimiento y de programas y proyectos específicos de desarrollo de capacidades de innovación en empresas y clusters. Hay numerosos formatos, derivados de distintas experiencias exitosas[52], que pueden servir de guía para la estructuración de la Agencia. Su función central será contribuir a “descubrir” los sectores y las tecnologías en las que hay que poner el acento, ayudar a las empresas a mejorar gradual y sistemáticamente sus capacidades de innovación, y promover el fortalecimiento del ecosistema innovador.

 


 



 

(iii)           Fondo de Cohesión (FoCo).- Se constituye como fideicomiso en Nacional Financiera, con fuentes tributarias nacionales de carácter regular (impuestos a importaciones, al valor agregado y al carbono), para sumar alrededor de un punto porcentual del PIB. Se pre-asigna a las entidades federativas más rezagadas y menos industrializadas cada año y se canaliza bajo esquemas concursales, con arreglo a reglas de operación que definen las prioridades de las misiones: desarrollo de capacidades de innovación, generación de empleos de calidad, integración de cadenas de valor locales, entre otras. Su objetivo, como en el esquema similar europeo, es cerrar la brecha de PIB per cápita de cada entidad federativa rezagada con respecto al promedio nacional. Beneficia a 20 entidades federativas que están debajo del ingreso per cápita promedio nacional. Al Sur Sureste le llegaría el 52% de los fondos. Tomando en cuenta el porcentaje de su PIB per cápita con respecto al PIB per cápita del promedio nacional, y con un ajuste por el nivel de PIB manufacturero per cápita.

 

Cuadro final resumen de pasos siguientes por misión, con responsables, considerando tareas a corto y a mediano plazos.

 

Si bien en el capítulo 5 se abordan con mayor amplitud los pasos siguientes y la hoja de ruta de las misiones, aquí se resumen los aspectos principales.

 

Pasos siguientes para deliberar y acordar lo conducente sobre los cuatro componentes de la estructura institucional que se propone para dar soporte a la ejecución de las misiones

Componentes

Mes 1

Mes 2

Mes 3

Mes 4

Mes 5

Mes 6

Espacios Deliberativos y de Cooperación (EDC)

Les titulares de las secretarias de desarrollo económico convocan a otros secretarios/ directores del gobierno que tienen funciones en la materia, para deliberar sobre las misiones y los cuatro componentes de la estructura institucional propuesta.  En una segunda reunión, las autoridades de cada estado convocan a los actores públicos y privados de su entidad que tendrían que participar en el ecosistema de innovación. En una tercera reunión regional, representantes de cada entidad federativa deliberan sobre los aspectos comunes de las misiones y su estrategia para subir al gobierno federal. 

Se formaría un grupo de trabajo regional para trabajar sobre una propuesta que se presentaría al pleno regional en un lapso de 3 meses. Se contrataría a un consultor para generar materiales de respaldo

Reunión del grupo de trabajo para conocer y deliberar sobre los avances en el primer mes

Reunión del grupo de trabajo para conocer y deliberar sobre los avances en el segundo mes

Reunión del grupo de trabajo para conocer y deliberar sobre el documento final preliminar que se presentaría al pleno regional. Se ajusta el documento conforme sea necesario.

Reunión del pleno regional para conocer la propuesta del grupo de trabajo y definir la manera en que se continuará trabajando para la gestión de las misiones.

Agencia Regional de Innovación (ARI)

Fondo de Cohesión (FoCo)

Unidad Regional de Programas y Proyectos orientados por Misiones (URPPOM)

 

Se sugiere que las reuniones sean grabadas, de ser posible, para levantar actas estenográficas de las mismas. También, que personal técnico registre lo sustantivo de las deliberaciones y los acuerdos, para elaborar minutas, que se distribuirían a los participantes de cada reunión, para su revisión y comentarios; y se buscaría posteriormente que pudieran firmarlas, para integrar un archivo documental de los trabajos.

 

Una posible fuente de financiamiento para la contratación de los consultores que se mencionan, podría ser una porción pequeña[53] de la partida de recursos no reembolsables (de 3 millones de dólares) que forma parte del financiamiento otorgado por el BID a Nacional Financiera.

 

Finalmente, en el cuadro siguiente se apuntan algunas ideas de programas y proyectos a corto, mediano y largo plazos que podrían formar parte de las 5 misiones. Debe tomarse como un punto de partida para estimular la deliberación y definición definitiva entre los actores interesados.

 

 


 

Hoja de ruta en construcción para las cinco misiones comprendidas en el gran reto del desarrollo industrial que genere empleos de calidad y contribuya a cerrar la brecha entre las entidades federativas de la región Sur Sureste y el resto del país

Misión

Objetivos

Corto plazo (2022-2024)

Mediano plazo (2025-2030)

Largo plazo (2031 en adelante)

M1

Establecer por lo menos una zona/corredor industrial en cada entidad federativa del SSE, vinculada logísticamente con algún puerto marítimo de la región. Recibir empresas internacionales que quieren relocalizarse para formar cadenas de valor regionales con Estados Unidos. Proporcionar programa integral de apoyos: planeación territorial, servicios básicos e infraestructura, desarrollo de capacidades y encadenamiento hacia atrás con empresas proveedoras locales, entre otros.

Propuesta de los gobiernos estatales a la Federación. Negociación conjunta con gobierno de Estados Unidos y empresas internacionales que buscan relocalizarse.

Diseño de los programas integrales de apoyos (PIAs) específicos. Primeras inversiones públicas y privadas.

“Aterrizaje suave” de las empresas en las zonas/corredores industriales de la región. Involucramiento de las comunidades locales. Desarrollo de las cadenas logísticas multimodales incluyendo el transporte marítimo de corta distancia.

Profundizar el desarrollo de capacidades de innovación y la generación de valor agregado local.

M2

Captar por lo menos el 20% de la inversión estimada en relocalización de empresas Tier 2 y 3 de la industria automotriz, por motivo del cumplimiento al incremento del porcentaje de contenido regional en el T-MEC. Generar este proceso en negociación ordenada con las plantas armadoras extranjeras y el gobierno federal. Incrementar el establecimiento de empresas de autopartes que exportan a Estados Unidos, en negociación con las empresas armadoras y Tier 1 interesadas. Incursionar en la fabricación de vehículos eléctricos, empezando por autobuses urbanos de pasajeros, consolidando la demanda futura de las principales ciudades de la región.

Formular planteamiento regional conjuntamente con el gobierno federal. Conversar con VW-Audi-Porsche en Puebla y Alemania. Conversar con armadoras japonesas establecidas en el Bajío y coreanas establecidas en el norte; y con sus casas matrices. Conversar con armadoras y empresas Tier 1 establecidas en Estados Unidos que tienen proveedores en Yucatán y Chiapas. Acordar proyectos posibles e iniciar su ejecución. Hacer estudio para la fabricación de vehículos eléctricos *en la región.

Dar continuidad a los proyectos acordados previamente.

Revisar avances y aprender de ellos (elaborar evaluaciones ex post).

Iniciar inversiones tendientes a fabricar autobuses urbanos eléctricos en la región y formalizar demanda multianual de las principales ciudades.

Explorar la viabilidad de atraer armadoras de vehículos eléctricos con sus empresas proveedoras principales a zonas específicas: por ejemplo, al cuadrángulo Oaxaca-Coatzacoalcos-Tuxtla Gutiérrez-Villahermosa; y al cuadrángulo Campeche-Mérida-Cancún-Chetumal.

Revisar avances y ajustar estrategias.

M3

Incorporar TICs y criterios de economía verde a las industrias basadas en recursos naturales de la región. Desarrollar cadenas de valor locales asociadas a las industrias de proceso (por ej., alimento marino -algas- para ganado bovino y porcino y peces en maricultura; paquetes tecnológicos para producción en maricultura de ciclo completo de especies pesqueras relevantes en la región; consolidación organizativa, tecnológica y comercial del programa Sembrando Vida; cluster mueblero y de pulpa-papel. Programas territoriales de especialización inteligente. Diferenciación para mejorar exportaciones de alimentos y prendas de vestir. Programas especiales con grandes exportadores como TAMSA y la minería de oro en Guerrero. Desarrollo de proveedores locales para elevar contenido nacional en inversiones de PEMEX y CFE. Desarrollo de TICs y software lidereado por demanda gubernamental regional.

Definir prioridades regionales en función de generación de empleos y exportaciones, así como efecto en la competitividad de las industrias locales. Definir una cartera amplia de proyectos piloto en varios frentes, y escalar esfuerzos según los resultados que se vayan obteniendo. Hacer estudios donde se requiera para dar soporte a la definición de prioridades.

Escalar proyectos piloto que tengan mayor viabilidad y futuro. Consolidar programa de desarrollo de proveedores locales de PEMEX y CFE en la región. Consolidar programa de desarrollo de software lidereado por la demanda de los gobiernos de la región: plataformas de servicios a la ciudadanía, catastros y sistemas prediales, ciberseguridad.

Consolidar ecosistema regional de innovación con una cartera robusta de proyectos en ejecución.

Revisar avances y ajustar estrategias.

M4

Retomar hoja de ruta tecnológica para proyectos de captura, uso y almacenamiento de carbono en los procesos de producción de PEMEX y la CFE. Formular una estrategia específica para la región de desarrollo del hidrógeno verde, aprovechando el enorme potencial de la cuenca sur del Istmo de Tehuantepec para la energía eólica, y de la franja litoral costa afuera desde Sisal hasta Cd. del Carmen (energía eólica en la franja y también solar en el municipio de Carmen). El mercado sería: consumo de refinerías de PEMEX, mezcla con gas natural para el suministro de las plantas de generación eléctrica de la región, producción de metanol para combustible marítimo y exportación. Miniplanta nuclear en Guerrero, en la frontera con Michoacán, para dar soporte a zona industrial.

Perfilar proyectos de CCUS de PEMEX y CFE en función de su impacto ambiental y económico, y conseguir financiamiento internacional de fuentes no comerciales. Ejecutarlos con el mayor contenido nacional posible. Formular la estrategia regional de hidrógeno verde y los proyectos de los dos Hubs. Explorar posibles alianzas tecnológicas internacionales, que generen empleos en la región. Definir la factibilidad de una zona industrial y una miniplanta nuclear en el estado de Guerrero.

Avanzar en la ejecución de los proyectos ya validados.

Revisar avances y ajustar estrategias.

M5

Generar estrategia de desarrollo tecnológico y productivo a partir de la biotecnología, nanotecnología, bioelectrónica, nuevos materiales y nuevas energías, considerando capacidades regionales y potencial de mercado. Proyectos piloto de asociación público-privado-social con empresas farmacéuticas, zonas naturales protegidas y comunidades locales.  Incursionar en la biomanufactura siguiendo de cerca los avances en Estados Unidos.

Estrategia tecnológica para insertar a la región en el liderazgo global de nichos dentro del nuevo paradigma técnico-económico de la biotecnología, y otras tecnologías. Diseño y ejecución de un proyecto piloto con empresa farmacéutica, zona natural protegida y comunidad local. Compromiso explícito de compartir beneficios en términos equitativos con comunidad local.

Avanzar en el desarrollo de capacidades de innovación con las empresas y en la I & D regional a partir de un consorcio formado por las instituciones más acreditadas en la materia. Generar alianzas internacionales conforme se requiera. Aprender del caso piloto y generar nuevas iniciativas.

Revisar avances y ajustar estrategias.

 


Anexo A: Fuentes de información

 

1)     Acemoglu, Daron y Pascual Restrepo; “The wrong kind of AI? Artificial Intelligence and the future of labour demand”; en Cambridge Journal of Regions, Economy and Society, vol. 13, núm. 1, marzo 2020.

2)     Alarcón Osuna, Moisés Alejandro; “Capacidades de innovación por entidades federativas: un análisis de sus componentes principales”; en Economía Teoría y Práctica, Nueva Época, año 29, núm. 55, julio-diciembre 2021.

3)     Arellano, Octavio; “Retos del puerto de Progreso”, en T21, 10 de diciembre de 2020.

4)     Arellano, Octavio; “Propuesta para reducir la desigualdad territorial en México”, 29 de enero de 2022. https://reflexion-oar.blogspot.com/2022/01/propuesta-para-reducir-la-desigualdad.html

5)     Arellano, Octavio; “De las ideas a la instrumentación: el caso del puerto de Salina Cruz”, 12 de junio de 2022. https://reflexion-oar.blogspot.com/2022/06/de-las-ideas-la-instrumentacion-la.html

6)     Arza, Valeria, et al; Knowledge networks associated with the production of natural resources in Latin America: a comparative analysis; CEPAL Review, No. 125, agosto 2018.

7)     Balland, Pierre-Alexandre, et al (eds); “Smart specialization policy in European Union: relatedness, knowledge complexity and regional diversification”, en Regional Studies, 53:9, 2018.

8)     Banco Interamericano de Desarrollo (BID); “Nearshoring agregaría $78 mil millones de dólares en exportaciones de América Latina y el Caribe”; nota de prensa difundida durante la Cumbre de las Américas celebrada en la ciudad de Los Angeles del 6 al 10 de junio de 2022.

9)     Bancomext; La impostergable tarea de la reconversión industrial en Revista de Comercio Exterior, junio 2021.

10)  Beattie, Andrew J. (coord.); “New products and industries from biodiversity”; en Ecosystems and Human Well-Being: Current State and Trends, Vol. 1; Millenium Ecosystem Assessment Board, 2005.

11)  Beunen, Raoul, Kristof Van Assche, Martijn Duineveld; Evolutionary Governance Theory: Theory and Applications; Springer, noviembre 2015.

12)  Biden, Joseph; Executive Order 14017 on America’s Suppy Chains; febrero 24, 2021.

13)  Bloomberg NEF; Electric Vehicle Outlook 2022.

14)  Breznitz, Dan y John Zysman; The Third Globalization: Can Wealthy Nations Stay Rich in the Twenty-First Century?; Oxford University Press, 2013.

15)  Breznitz, Dan, Darius Ornston y Steven Sanford; “Mission critical: the ends, means and design of innovation agencies”, en Industrial and Corporate Change, vol. 27, núm. 27, octubre 2018.

16)  Breznitz, Dan; Innovation in Real Places: Strategies for Prosperity in an Unforgiving World; Oxford University Press, 2021.

17)  Casar, José; “Inversión pública, crecimiento y desigualdad regional”, en Informe del Desarrollo en México: la perspectiva regional; UNAM, Programa Universitario de Estudios del Desarrollo, Rolando Cordera y Enrique Provencio (coordinadores), 2020.

18)  CEPAL; Plan de desarrollo integral para El Salvador, Honduras, Guatemala y el sur sureste de México, vols. 1 y 2; septiembre 2021.

19)  Cherif, Reda y Fuad Hasanov; The return of the policy that shall not be named: principles of industrial policy; IMF Working Papers, Institute for Capacity Development, marzo 2019.

20)  China-Briefing; “Reshoring from China to Mexico – how prevalent is it really?”; mayo 27, 2022.

21)  Chu, Yin-wah; “Eclipse or reconfigured? South Korea’s developmental state and challenges of the global knowledge economy”, en Economy and Society, vol. 38, No. 2, 2009.

22)  Comisión Europea; Reglamento (UE) 2021/695 del Parlamento Europeo y del Consejo de 28 de abril de 2021, por el que se crea el Programa Marco de Investigación e Innovación “Horizonte Europa”; Diario Oficial de la Unión Europea, 12 de mayo de 2021.

23)  Comisión Europea; Decisión (UE) 2021/764 del Consejo de 10 de mayo de 2021, que establece el Programa Específico por el que se ejecuta el Programa Marco de Investigación e Innovación “Horizonte Europa”; Diario Oficial de la Unión Europea, 12 de mayo de 2021.

24)  Comisión Europea; Communication from the Commission to the European Parliament, the Council, the European Economic and Social Committee and the Committee of the Regions on European Missions; COM (2021) 609 final, 29 de septiembre 2021.

25)  Comway, Rowan, Jeff Masters, Jake Thorold; From Design Thinking to Systems Change; RSA, julio 2017.

26)  Coriat, Benjamin; “From exclusive IPR innovation regimes to commons-based innovation regimes. Issues and Perspectives”; Researchgate, agosto 2015. file:///C:/Users/arell/Downloads/FromExclusiveIPRinnovationRegimetoCommons-BasedInnovationRegimes.pdf

27)  Corporación Andina de Fomento (CAF); Biotecnología para el uso sostenible de la biodiversidad: Capacidades locales y mercados potenciales; febrero 2005.

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197) Yellen, Janet L.; “Remarks by Secretary of the Treasury Janet L. Yellen on way forward for the global economy”; Atlantic Council, abril 13, 2022.

198) Zermeño, Ricardo; “Hacia una política industrial de nueva generación”, diciembre 10 y 26 de 2018.

199) Zhan, James, Richard Bolwijn, Bruno Casella, Amelia U. Santos-Paulino; “Global value chain transformation to 2030: overall direction and policy implications”; Agosto 13, 2020.

200) Zucker, Michelle; “What would it take to reimagine the future of collaborative governance” en https://michelle-zucker.medium.com/, mayo 26, 2022.

 

 



[1] Rodrik hacía notar entonces lo que ha sido evidente por largo tiempo en el país: no basta el comercio exterior y la inversión extranjera para impulsar el crecimiento; hace falta también el desarrollo de capacidades internas.

[2] Véase el documento del Fondo Monetario Internacional, preparado por Cherif, et al (2019) en el Anexo A de Fuentes de información.

[3] El resurgimiento de la política industrial se aceleró con la crisis financiera global de 2008 (escepticismo de los países frente a un mundo aparentemente sin rumbo). También influyó el número creciente de estudios recientes que dan cuenta de las formas diversas en que Estados Unidos venía aplicando políticas industriales selectivas desde hace décadas (a través de agencias como DARPA, los Institutos Nacionales de Salud, el Instituto Nacional de Estándares y Metrología, la CIA, entre otras). Otro factor fue la drástica caída en las tasas de crecimiento de la mayoría de las economías emergentes después de 2010. Y uno más: el caso de China y otros países asiáticos, que han mostrado la factibilidad de negociar con empresas multinacionales para lograr encadenamientos hacia atrás, así como su desarrollo de capacidades locales de innovación.

[4] La UNCTAD registró que entre 2012 y 2017, 84 países que generaban el 90% del PIB mundial habían asumido estrategias de desarrollo industrial. Véase Schatán y Cabrera (2020) en el Anexo A.

[5] Aquí en México, repetía esa frase, entre otros, el subsecretario de comercio exterior e inversión extranjera, de la entonces Secretaría de Comercio y Fomento Industrial (SECOFI) Pedro Noyola, en los años previos a la firma del TLCAN.

[6] Aquí entendemos la política industrial como el conjunto de esfuerzos públicos y privados encaminados al cambio de la estructura productiva de un país, para acelerar el desarrollo económico (Wade, 2014).

[7] En el sexenio del presidente López Portillo se formuló el primer plan industrial de mediano plazo. Se desarrolló la petroquímica, se construyó la refinería de Salina Cruz, se impulsó la industria siderúrgica y de bienes de capital, se definieron los puertos industriales (Lázaro Cárdenas y Altamira sí se desarrollaron; Salina Cruz y Laguna de Ostión -a un lado de Coatzacoalcos-, no).

[8] Véase OECD (2022) en el Anexo A.

[9] La manera de negociar con las Corporaciones Globales o Empresas Multinacionales por parte de Corea del Sur, ha sido ofreciendo la misma calidad o superior de productos a menor costo y desarrollando centros de I & D de primer nivel. China, por su parte, además de lo anterior, ha ofrecido acceso a su enorme mercado interno para mejorar los términos de la transferencia tecnológica.

[10] Por ejemplo, podría pensarse en desarrollar una zona industrial en el estado de Guerrero, a un lado del puerto de Lázaro Cárdenas, para empresas de autopartes tier 2 y 3, vinculadas a las armadoras japonesas establecidas en el Bajío, que contribuyan a cumplir con las reglas de mayor contenido regional que estableció el T-MEC. Lo mismo podría promoverse con las empresas VW, Audi y Porsche, para que los nuevos proveedores que requiera también se establezcan en Oaxaca y Veracruz. Existe, por otra parte, la ventana de oportunidad que plantea la transición a vehículos eléctricos. Es una industria nueva en gran medida, por lo que tiene mayores márgenes de flexibilidad para establecerse en sitios distintos a los tradicionales. Por su dimensión y gran peso en la estructura productiva nacional, la ventana de oportunidad que plantea la industria automotriz debe atenderse de manera especial y separada del resto de las industrias.

[11] Un distinguido maestro, investigador, consultor y asesor económico (en SHCP, BANXICO y la Presidencia de la República en la época de López Portillo), Rafael Izquierdo González planteaba la disyuntiva que se le presentaba al país en forma elocuente:  “El tratado o Calcuta.”

[12] Esta ventana de oportunidad por la vulnerabilidad de las cadenas globales de valor se distingue de la otra venta de oportunidad -mencionada antes- relacionada con las reglas de contenido regional para la industria automotriz que estableció el T-MEC, porque son de naturaleza distinta y tienen una forma de gestión diferente. En el primer caso, el nearshoring está siendo promovido por el gobierno de Estados Unidos, con políticas de gran calado, bien financiadas, que buscan el resurgimiento de la inversión industrial en su territorio (reshoring) y, complementariamente, atraer inversión también a países aliados y amigos. En este sentido, la Secretaria del Tesoro, Janet L. Yellen, propuso, entre otras medidas para “convertir nuestros problemas en oportunidades”, el objetivo de un comercio libre pero seguro, para lo cual había que profundizar la integración económica con “los países con los sabemos que podemos contar”. A esto denominó friend-shoring en las cadenas de suministro (comentarios sobre el camino hacia adelante de la economía global, expresados en el Atlantic Council el 13 de abril de 2022).

[13] Baste decir por ahora que el modelo de Lee está fundamentado en el desarrollo de capacidades de innovación locales a través de tres caminos: (i) la promoción de una innovación imitativa a partir de la transferencia de tecnología; (ii) el aprendizaje intensivo por participar en cadenas de valor globales, que luego utilizan para el desarrollo de cadenas de valor locales; (iii) la especialización inteligente en sectores y productos basados en tecnologías de ciclo corto (por su alta frecuencia de innovación no tienen un liderazgo firme establecido y muestran barreras bajas a la entrada), como son las tecnologías de información y comunicación.

[14] En su libro de 2013, Ros precisó: “… con un acervo de capital mucho mayor para emplear a la fuerza de trabajo en ocupaciones de alta productividad, la informalidad estaría en realidad en vías de desaparición”.

[15] También Úrsula van der Leyen, la presidenta de la Comisión Europea, comentó al respecto con motivo del octavo foro de cohesión de la Unión Europea en marzo pasado, expresando que: “Cuando las regiones menos desarrolladas estén mejor, todos estaremos mejor”.

[16] Aunque las estimaciones se hicieron sin considerar la minería petrolera en ningún caso, la drástica caída en la proporción del PIB per cápita de Campeche con respecto al nacional entre 2010 y 2020 obedeció al efecto que la reducción en la inversión pública petrolera tuvo sobre el resto de las actividades económicas del estado.

[17] De hecho, cinco entidades federativas registraron niveles muy bajos de industrialización, conforme a este indicador: Oaxaca el 26%, Chiapas el 16%, Campeche el 13%, Quintana Roo el 12%, y Guerrero el 8%.

[18] Para una explicación más detallada del Fondo, véase Arellano (enero 2022) en el Anexo A y el Anexo C de este documento.

[19] Hay diversas clasificaciones de la innovación. La ortodoxia del Manual de Oslo la clasifica en innovación de producto, de proceso, de mercadeo y organizacional. Desde el punto de vista de su alcance, puede ser incremental (mejora en las tecnologías y mercados existentes), disruptiva (tecnología nueva en mercados existentes) o radical (tecnologías y mercados nuevos).

[20] Las plantas OBM se encargan del proceso completo de producción, desde el diseño, ingeniería, manufactura, proveeduría, hasta el mercadeo. Son propietarias de la marca y de los productos a través de patentes.

[21] El modelo de negocios de la industria de VC es simple, pero muy restringido en cuanto a las start-ups que apoya y al efecto social más amplio que genera. Busca comprar empresas baratas y venderlas después con un premio -preferentemente superior al mil porciento del valor inicial-, y en un plazo de alrededor de cinco años. Por ello, Breznitz advierte sobre el espejismo de querer desarrollar “Valles del Silicio” como vía para convertirse en una economía innovadora.

[22] Han innovado constantemente en software de técnicas de desarrollo de proyectos, y en el desarrollo de sus bibliotecas en permanente ampliación de componentes de software que pueden utilizarse rápidamente para hacer trajes a la medida de las necesidades del cliente.

[23] La especialización inteligente representa un experimento ambicioso, de base territorial, de políticas industriales y de innovación. Apunta a la promoción de la innovación regional y la transformación económica, ayudando a países y regiones a enfocarse en sus fortalezas. Requiere que diferentes actores identifiquen fortalezas de su región y jerarquicen los recursos de apoyo en donde se encuentran las oportunidades de potencial local y de mercado. Para facilitar este proceso, la especialización inteligente busca mejorar arreglos de gobernanza, concentrar recursos, construir masa crítica y acelerar la asimilación de nuevas ideas. Es un “espacio complejo de políticas”, que involucra a diferentes órdenes de gobierno, así como a una mezcla de objetivos, dominios de políticas e instrumentos. Ha vuelto el proceso de toma de decisiones y la gobernanza de la política de innovación más inclusivas. Se están reformulando y fortaleciendo redes de compromiso y modalidades de cooperación entre actores públicos y privados, con la reorganización/establecimiento de cuerpos de coordinación, plataformas, grupos de trabajo temático, clusters, y similares. En la evaluación del programa que solicitó en2021 la Comisión Europea, se destacan tres componentes principales que son de relevancia general para una gobernanza efectiva: (i) cuerpos de gestión independientes, que cuenten con recursos suficientes y que rindan cuentas; (ii) la coordinación horizontal y vertical son canales que deben asegurarse para una negociación y colaboración fluidas entre actores públicos y privados; y (iii) capacidades y recursos adecuados para que los actores interesados puedan hacer estrategia, ejecución, monitoreo y evaluación.

[24] En los que predominan los derechos de propiedad intelectual y las patentes, con protección de muchos años para las empresas beneficiadas.

[25][25] Los modelos de utilidad se conceden sobre dispositivos que incorporan una idea creativa que se aplica sobre la forma, estructura, o algún otro aspecto tecnológico de un producto. No incluye los métodos o procesos de producción de los productos. La protección es típicamente de 6 a10 años (en vez de 20 con las patentes). No es tan caro su registro, ya que no requiere examen sustantivo (de su novedad, de su “unicidad”, y de su aplicabilidad industrial). Un ejemplo sería un dispositivo mejorado que reduce la cantidad de agua con que funciona un escusado. Los modelos de utilidad se originaron en Alemania, y fueron un instrumento que los alemanes utilizaron para cerrar la brecha con el Reino Unido.  Han sido utilizados ampliamente por Japón, Corea del Sur, Taiwán y China. La protección de patentes importa para las actividades industriales cuando los países rezagados han alcanzado un nivel de cierta madurez en su capacidad de innovación doméstica, así como una infraestructura más amplia de ciencia y tecnología.

[26] La política industrial en Japón, Taiwán, Corea del Sur y China ha girado en torno a procesos de este tipo, en los cuales se “descubrían” las necesidades empresariales, las oportunidades de mercado y las medidas apropiadas; se aprendía y se modificaba conforme fuera necesario. Estas prácticas colaborativas iterativas se han establecido en industrias tan diversas como biotecnología, TICs, manufactura avanzada, políticas de seguridad alimentaria, calidad del agua, aviación civil y la promoción de tecnologías avanzadas. Las aplican agencias gubernamentales, bancos de desarrollo, y programas regionales de incentivos a la inversión.

[27] Véase el Anexo E para una descripción más amplia de la política industrial de la administración Biden.

[28] Nota en la revista Forbes, septiembre 30, 2022.

[29] Si alguien duda de que las cosas funcionan así, sugiero que lean el artículo de Rana Foroohar en el Financial Times, “The new rules for business in a post-neoliberal world” del 9 de octubre de 2022. Ahí cita el comentario de un alto funcionario de la Casa Blanca, en el sentido de cómo se están acercando los empresarios a la Administración Biden para preguntar qué deben hacer, qué se espera de ellos, si -por ejemplo- deben relocalizarse en Vietnam o en México.

[30] Véase el Anexo C para una descripción más amplia del Fonde de Cohesión.

[31] Ernesto Stein, representante del BID en México, anunció el pasado 17 de agosto de 2022 que su organización había acordado con el gobierno federal un financiamiento por 2.25 mil millones de dólares para impulsar la relocalización de empresas al país, preferentemente orientado al Istmo de Tehuantepec, pero también disponible para procesos de nearshoring a otros sitios del Sur Sureste, e incluso a otras regiones. Para su canalización al sector privado, el brazo ejecutor del BID sería su filial BID Invest. También se podrá acreditar a PYMEs que vayan a ser proveedoras de las empresas relocalizadas. Como parte del paquete, se extendió una línea de crédito a NAFIN por 200 millones de dólares y 3 millones de dólares no reembolsables. Stein mencionó en esa ocasión que el BID había concluido un estudio para identificar los productos y empresas específicas que se podrían instalar en el estado de Oaxaca.

[32] Este planteamiento tendría que dar lugar a un programa más integral de desarrollo territorial en esta zona del estado de Guerrero, aprovechando las áreas que iban a ser parte de la zona económica exclusiva en torno al puerto de Lázaro Cárdenas, reforzando los centros urbanos cercanos, y definiendo una fuente de suministro de energía eléctrica que bien podría ser mediante una planta nuclear que empiece a una escala reducida, pero pueda crecer modularmente. Este tema se abordará también en la Misión para la transición energética del Sur Sureste.

[33] México exporta del orden de 8 mil millones de dólares anuales de arneses a las empresas automotrices de la región norteamericana y a otras partes del mundo. De ese total, Chiapas y Yucatán exportaron 388 millones de dólares de arneses en 2021.

[34] Este tema se abordará con mayor amplitud en la Misión para la transición energética.

[35] Véanse sus trabajos de 2008, 2010, 2012, 2015, 2022, en el Anexo A de Fuentes de Información.

[36] A la biotecnología nos referiremos en la Misión 5, más adelante.

[37] El enorme potencial del mar en la región Sur Sureste se explorará con mayor amplitud en la Misión sobre la economía azul como palanca de desarrollo.

[38] Los programas territoriales serán abordados con mayor amplitud en la Misión sobre desarrollo local y gobernanza territorial.

[39] Las TICs serán abordadas con mayor amplitud en la Misión de Transformación Digital Incluyente.

[40] Tiene una capacidad instalada de 2.7 GW.

[41] El Laboratorio Nacional de Energías Renovables de Estados Unidos estima que el potencial del SSE en energía eólica es del orden de 744 GW (alrededor de 8.6 veces la capacidad instalada total de generación de energía eléctrica en 2021). Una proporción importante se localiza en la cuenca sur del Istmo de Tehuantepec.

[42] Además de revisar y modificar los contratos de renta de tierras, a fin de que sean más flexibles y equitativos con los dueños de la tierra.

[43] Véase el Anexo F de este documento, sobre la logística marítimo-portuaria.

[44] Véase Arellano (junio 2022) en el Anexo A.

[45] Definidos y explicados por Carlota Pérez desde 1988 (Véase Anexo A).

[46] Véase Kaplinsky (2021).

[47] La conservación y aprovechamiento sustentable de la biodiversidad se aborda más ampliamente en la Misión específica que se ha estructurado de manera separada a la Misión sobre desarrollo industrial.

[48] En Tonantzintla, Puebla.

[49] En el capítulo 4 de este documento se aborda con mayor amplitud el tema de la instrumentación de las misiones.

[50] Son situaciones en las cuales se gana algo a costa de perder alguna otra cosa.

[51] Un stakeholder es cualquier parte interesada o afectada, incluyendo: individuos, sin importar su edad, género, orientación sexual, afiliación política o religiosa; e instituciones y organizaciones, ya sean gubernamentales o no gubernamentales, de la sociedad civil, academia, los medios o el sector privado. Véase OECD (2020) en el Anexo A.

[52] Véase Breznitz, et al (2018) en el Anexo A.

[53] Por ejemplo, un monto total de cien mil dólares, para distribuir entre los cuatro consultores parece razonable.